En la madrugada del lunes pasado (30 de julio), Rodrigo Álvarez Heredia y su amigo Nicolás Jiménez se dirigían a la casa de un amigo en Fiorito, Lomas de Zamora, hasta que un patrullero de la Policía Bonaerense los atropelló en un presunto caso de persecución. Rodrigo murió en el acto mientras que su compañero fue llevado a la Comisaria 5ta y fue brutalmente golpeado por los efectivos. La familia exige Justicia y saber qué pasó con el joven de 18 años y su amigo.

Rodrigo tenía 18 años (recién cumplidos) y había decidido dejar la escuela para ayudar a su mamá económicamente. El joven trabajaba con su papá como pintor. Alrededor de las 3 de la madrugada, él y su amigo andaban en moto por Plumerillo y Llavallol hasta que un móvil de la Bonaerense “los empezó a perseguir y en una situación todavía confusa, el patrullero los atropelló”.

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La familia de Rodrigo se enteró en la tarde del lunes que el joven se encontraba en el Hospital Gandulfo. “Rodrigo muere en el acto pero Nicolás que resultó herido fue trasladado a la comisaría 5ta, donde le dan una golpiza tremenda y lo largan a las 16hs”, detallaron desde la familia.

En ese momento, la familia de Rodrigo no sabía lo que había sucedido hasta que los amigos del joven le comunican por teléfono que el joven había muerto.

“Comenzó un recorrido doloroso y burocrático por todas las instituciones porque en la Comisaría y en el Hospital no nos decían nada”, denunció la hermana del chico, Claudia Álvarez Heredia en diálogo con El Destape y relató que su hermano “fue a la Comisaría 5ta y un oficial le dijo que no le podían informar nada y que vuelva al día siguiente. En el Hospital Gandulfo, el guardia de seguridad le dijo que dos chicos ingresaron pero que uno falleció y el otro fue detenido”.

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En ese instante, la madre de Rodrigo se enteró que el cuerpo de su hijo fue trasladado a la morgue judicial pero cuando llegan al lugar les dijeron que “no tienen autorización para reconocer al cuerpo y los envían a la UFI 5”. El camino burocrático parecía no terminar más hasta que recién el martes, en la comisaría les informa que “por ser menores estuvo a cargo la Fiscalía de responsabilidad juvenil y que en la comisaría no tenían escrito nada porque era menor”.

Dos días más tuvieron que pasar para que la familia de Rodrigo pudiera tener una certeza de lo sucedido y le entregaran la autopsia del cuerpo del cuerpo. En tanto, el único testigo del caso, su amigo Nicolás, intenta recuperarse de las heridas que sufrió por la golpiza que recibió de los policías.

“Hace tres meses cumplió 18 años, no estudiaba porque trabajaba hasta tarde y no tenía tiempo para estudiar. Ayudaba a mi mamá que está divorciada. Era el menor de cinco hermanos. Con mi mamá llegamos el lunes de viaje y nos enteramos a las 3 de la tarde del lunes lo que había pasado hacia 12 horas”, relató Claudia y exigió: “No queremos que quede impune todo lo que le hicieron a mi hermano”.

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Asimismo, la hermana apuntó sobre los detalles que no encajan entre el relato del Hospital y de los vecinos del barrio que aseguran que “el cuerpo de Rodrigo estuvo tendido en la calle hasta las 10 am y la Policía dice que inmediatamente fue trasladado al Hospital”. Además, desde la Comisaria se excusan que los dos jóvenes “no respondieron a la voz de alto y por eso comenzó una persecución”.

Hasta el momento, poco se sabe de lo que sucedió en la madrugada del lunes. La familia que se movilizó junto a los vecinos a la Comisaría 5ta exige justicia y que no haya otro caso de violencia institucional impune.