La historia de Viviane Maier, la talentosa fotógrafa anónima, se repite. Una mujer rusa apasionada por la fotografía, llamada Masha Ivashintsova, realizó miles de fotos en su Leningrado natal durante 1960 y 1980, cuando Rusia todavía era parte de la Unión Sovietica. Sin embargo, nunca las reveló y mantuvo el preciado tesoro de los negativos para ella sola.

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La fotógrafa, en un autorretrato a sus 34 años, en 1976.

Pero todo cambió cuando su hija, Asya Ivashintsova-Melkumyan, las encontró en el sótano de la antigua casa familiar el año pasado, 17 años después de la muerte de Masha, a sus 58, consumida por el cáncer. El secreto de esas imágenes se reveló, y Asya decidió compartir el impresionante hallazgo con el mundo a través de una cuenta de Instagram.

A pesar de que Masha era sólo una amateur y nunca se dedicó a la fotografía de manera profesional, su trabajo demuestra una calidad impecable, con hermosos juegos de composición y un talento especial para mostrar escenas típicas del Leningrado soviético, que hoy es San Petersburgo, sobre todo durante los años 70 y 80.

Según contó Asya al medio Verne, su madre nunca tuvo la suficiente seguridad como para mostrar su pasión por las fotos ni tampoco consideró dedicarse a la profesión. “Creo que nunca vio la fotografía como algo serio. Siempre pensó que no era suficientemente buena". Aunque al principio, cuando encontró los negativos, sintió tristeza por recordar la muerte de su madre, decidió revelarlos y publicar las imágenes para que obtenga el reconocimiento que merece y no tuvo en vida.

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