Un informe revelador puso en evidencia cómo Cambiemos recaudó millones durante la campaña de 2015 y 2017 a través de la recolección de “plata en negro” entre empresarios y le puso nombre a los responsables de esta jugada: Marcos Peña (jefe de gabinete) y Jorge Macri (intendente de Vicente López).

Según el informe, el presidente Mauricio Macri le planteó al establishment que necesitaba recaudar 100 millones de dólares para su campaña pero solo logró recaudar 15 millones y “la plata negra completó las necesidades”, en ese momento, comenzó el camino de recaudación y la falsificación de aportantes, según reveló la revista Noticias.

Todo comienza con la visita a empresas y cámaras que las aglutinan. El mediador que puso Macri para negociar con los empresarios durante las campañas fue su “hermano de la vida”, Nicolás Caputo, y fue quien ideó la cena en La Rural en el 2015, donde Macri entendió que, dado el respaldo del poder económico, podía ganar la presidencial.

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Asimismo, la nota de Alejandro Rebossio detalla que las contribuciones suelen variar entre 500.000 y 10 millones de pesos y el registro de la recaudación es manual: en cuadernos. En una primera columna figuran las compañías y cámaras a las que se les pide; en la segunda, las personas de contacto; en la tercera, sus teléfonos; en la cuarta, los encargados de llamarlas y en la última se anota el monto aportado.

Para justificar ante la AFIP los aportes en negro, las compañías recurren a usinas de facturas truchas. A su vez, hay quienes necesitan lavar plata de la evasión tributaria u otros delitos y entonces aportan, no necesariamente dinero, pero sí facturas. “Te pongo diez en blanco, pero devolveme ocho”, proponen.

En la campaña de 2017, según detalla el informe, Cambiemos informó que gastó 80 millones de pesos en la campaña legislativa en la provincia de Buenos Aires mientras que Unidad Ciudadana, sólo 17 millones. En el PRO acusan al kirchnerismo de gastar mucho más. Para denunciarlos, Peña ordenó transparentar todo el presupuesto, pero les resultó imposible explicar sus ingresos y por eso se recurrió a los aportantes truchos, investigación que sacó a la luz El Destape.

Además, el informe de Revista Noticias le puso cara a los que llevaron adelante el método de recaudación de “plata sucia”. En el 2015, Peña fue el jefe de campaña, es decir, “el que presupuesta y gasta”, mientras que el recaudador oficial fue Edgardo Cenzón (ministro de Ambiente y Espacio Público porteño). Caputo, en tanto, era el encargado de negociar con empresarios en reuniones privadas en las cuales contaba el plan, respondía preguntas y pedía el aporte sin hablar de cifras. De esos detalles se ocupaban Torello y Cenzón

En la provincia de Buenos Aires, el jefe de campaña era el intendente de Vicente López, Jorge Macri, y en la Ciudad dirigía el actual jefe de Gabinete porteño, Felipe Miguel. En el 2017, Peña volvió a ser jefe político de la campaña nacional; el jefe de Gabinete bonaerense, Federico Salvai, hizo lo propio en tierra de Vidal y el vicejefe de Gobierno porteño, Diego Santilli, en la Ciudad.

Jorge Macri era el encargado de “tirarle ideas a los intendentes sobre cómo recaudar", él en persona visitaba a empresarios “para convencerlos y desde los municipios se encargaban de definir los detalles” y fue el encargado de sugerir usar la lista de afiliados y beneficiarios de planes sociales para justificar los aportes.