En la inauguración de la Feria del Libro, decenas de estudiantes y docentes mostraron su rechazo a la eliminación de los 29 profesorados de la Ciudad de Buenos Aires que pretende el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta.

El ministro de Cultura, Pablo Avelluto, quien estaba presente, calificó a los manifestantes de fascistas. Ante esto, decidió escribirle una carta en respuesta Martín Garcia Sastre, profesor de la UBA, del Lenguas Vivas y de los Normales 5 y 7.

La carta abierta:

Nosotros, los fachos

A nosotros, los fachos, nos encanta argumentar. Será por eso que todos los martes y los jueves vamos a la Legislatura porteña y exponemos nuestros mejores motivos para oponernos al proyecto de ley promovido por el ejecutivo que desintegra los 29 Institutos de Formación Docente existentes en la Ciudad de Buenos Aires y crea una única universidad centralizada y poco clara. Pero ojo, a nosotros, los fachos, también nos gusta escuchar, por eso nos vamos muy desilusionados de cada una de esas sesiones, cuando pedimos respuestas a los legisladores y su balbuceo se parece tanto al silencio.

Además, nosotros, los fachos, estamos convencidos de que la lucha por los derechos es fundante de cualquier formación de calidad. A nosotros, a los fachos, nos enorgullecen los alumnos que defienden la educación pública argentina, como lo hicieron ayer en la inauguración de la 44º Feria del Libro de la ciudad.

El problema es que al Ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, el demócrata, lo indigna todo lo que a nosotros, los fachos, nos define.

Pablo, el demócrata, no nos quiere. Son célebres sus opiniones acerca de nosotros. El 25 de febrero de 2013, en un acto de civismo inobjetable, Pablo, el demócrata, propuso por Tweeter: “Y si echamos a todos los docentes y empezamos de nuevo? Ok, no a todos, sólo a los que creen que hacer paro sirve para algo”.

También hay otros aspectos en los que nosotros, los fachos, no coincidimos con Pablo, el demócrata. Por ejemplo en la interpretación de nuestra historia reciente. En un tweet del 4 de noviembre de 2013, afirmó: “A esta altura de las cosas, la dictadura me parece tan irrelevante como Agustín Rossi”. Justo ahí donde nosotros, los fachos, exigimos memoria, verdad y justicia, Pablo, el demócrata, pide olvido y reconciliación. Va a ser muy difícil que nosotros, los fachos, nos pongamos de acuerdo con Pablo, el demócrata.

Me resulta arduo cerrar este texto porque a esta historia todavía le fantan muchos capítulos, pero por algún motivo, se me impuso la frase que repetía seguido una profesora muy vieja que me enseñó mucho en la Universidad de Buenos Aires (ahora que lo pienso, seguro que era tan facha como nosotros): “Lo que Juan dice de Pedro dice más de Juan que de Pedro”.

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