La estrategia de la patota liderada por el empresario Mariano Martínez Rojas la madrugada en que atacó la redacción del diario Tiempo Argentino quedó al descubierto: gracias al relato del cerrajero que abrió la puerta del edificio el 4 de julio de 2016, quedó demostrado que hubo complicidad de la Policía en el ingreso forzado al lugar.

"Ellos tenían que 'tomar el fuerte'. Esas fueron las palabras que escuché y no me las pude borrar. La Policía me dio la orden directa de abrir el lugar”, declaró ante la Justicia Guillermo José María Carrasco, el cerrajero que contrató aquella noche la patota liderada por Martínez Rojas, según publicó el propio diario Tiempo Argentino.

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Carrasco, en ese marco, explicó que fue Alejandro Marostica Spahn quien lo llamó para que abra las puertas del edificio de Tiempo Argentino y Radio América, y que, además, es el único que aún no pudo ser citado a indagatoria ya que todavía no pudieron notificarlo.

"Me dijo que era un predio tomado, que no sabía la dirección de dónde era, y que iban estar toda la policía y una empresa de seguridad en el lugar", contó, pero sostuvo que al llegar no había nadie.

Unos minutos después, afirmó, llegaron Martínez Rojas y Juan Carlos Blander, el líder de la patota, y le mostraron "unos papeles con un sello que podían ser una orden legítima", pero desconfió y se negó a hacer el trabajo hasta que llegue la Policía.

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Sin embargo, luego llegaron "dos móviles de Policía Federal" al edificio. "Me acerco al policía y le pregunto si estaba todo ok para hacer la apertura. Y ellos me contestan que sí, que haga el servicio. Aclaro que la Policía me dio la orden directa de abrir el lugar. Quien me autorizó a abrir fue el policía que manejaba el móvil policial", remarcó el cerrajero.

De esta manera, Carrasco explicitó que la Policía fue cómplice del ataque al diario por parte de la patota de Martínez Rojas, lo cual había sido desestimado por la Justicia a pesar de las denuncias de los trabajadores y trabajadoras de Tiempo Argentino.

“Tuvieron que ser los que estaban adentro, porque los de afuera (los periodistas) entraron recién con la policía", remarcó sobre quienes destrozaron los equipos de trabajo y documentos importantes de la cooperativa de trabajo y que, incluso, fueron escoltados por las fuerzas de seguridad al retirarse después de cumplir con su cometido.

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