Aerolineas Argentinas se prepara para vender sus 26 aviones Embraer que Cristina Kirchner le compró a Brasil durante su Presidencia, luego de la estatización de la compañía.

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Según argumenta la empresa estatal, los aviones cuenta con pocos asientos (98 plazas), lo que les genera menos ganancias por vuelo, en adición a que utilizan los mismo recursos que embarcaciones de 180 plazas.

Aerolíneas pretende que el vendedor de la nueva tropa acepte las dos docenas de aviones como parte de pago, aunque es casi imposible que acepten vender aviones por otros con 50% menos capacidad. Sin embargo, analizan ofertarlos a empresas chinas, ya que la regulación para nuevos competidores exigen un máximo de 100 asientos por aeronave.

A principios de 2008, A.A. entró en crisis debido al mal servicio, las cancelaciones y las demoras en vuelos, y pasajeros varados que generó la conducción del Grupo Marsans. El Estado decidió comprar la empresa, lo que conllevó contraer la deuda millonaria que tenía la anterior gestión.

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Como solución primaria para normalizar los balances, la gestión kirchnerista logró que su socio estratégico, Brasil, activara un préstamo de su banco de desarrollo BNDES, para comprarle a Embraer las aeronaves que ayudarían a la empresa a reactivarse.

Para 2014, y con solo cinco años bajo control estatal, Aerolíneas logró reducir un 70% su déficit y 50% su participación en el Presupuesto Nacional, gracias a reactivar sus vuelos.

Durante los últimos meses de 2017, y dentro del plan de ajuste del macrismo, el Estado bajó aún más los subsidios que le eran enviados, de US$ 678 millones a 170 millones, un 75%, lo que obliga a la empresa a compensarlo en cantidad de vuelos vendidos. Es por eso que buscan redoblar la cantidad de asientos.