Juega con a atrapar la pelota, a tirar almohadas, le encanta que su dueño le rasque la espalda, sabe girar y decir que sí con la cabeza. No, no es un perro: es Tiny Tim, un burro miniatura que actúa como un perro y vive con su familia en una casa en un pueblo de Ontario, Canadá, como si fuera una mascota más.

“Tiene muchas actitudes que no son de burro. Mueve la cola como un perro, lame los platos del lavaplatos, toma agua del inodoro, juega a atrapar cosas. Es un señorito muy confundido, no sabe lo que es”, bromeó Jody. Es que, con dos perros en la casa, el “pequeño” Tim aprendió a actuar como uno, y sus divertidas actitudes le dan alegría todos los días al matrimonio que lo salvó hace unos nueve meses.

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Cuando, nació su mamá lo abandonó y pesaba poco más de 4 kilos. Era mucho más chiquito de lo que debería ser cualquier otro burro recién nacido, y su hígado no funcionaba bien. Por suerte, Jody y Ted Topping lo encontraron en su granero, y de inmediato decidieron adoptarlo, al ver las necesidades que tenía. Era tan pequeño que incluso creyeron que era un conejo, y estaba más de 20 kilos por debajo de su peso ideal.

Al principio, ni siquiera sabían si podría sobrevivir. Sus padres, Jody y Ted, comenzaron a darle de comer con una jeringa cada 20 minutos, las 24 horas del día. Luego lo aumentaron a 40 minutos y a una hora, con mamadera, y así el pequeño luchador se hizo fuerte.

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A pesar de que lo burros no son animales domésticos, Tiny Tim se acomodó enseguida en el hogar de los toppings, ya que al ser tan chiquito no tenía posibilidades de supervivencia en el exterior.Así, comenzaron a entrenarlo para vivir puertas adentro y se acostumbró a salir al patio a hacer sus necesidades con los perros. Incluso aprendió algunos trucos: sabe girar y decir que sí con la cabeza.

“Ha estado con nosotros 24/7 por ocho meses. Es como un niño pequeño”, contó Jody. Ted, además, es su compañero de peleas de almohadas. “Su pasión son los almohadones. El verano pasado los agarraba y los tiraba a la piscina. Un día lanzó 22. Está loco, cuanto más te reís de él, más llama la atención”, se rió la mujer.

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