Porque han visto al otro país, porque todavía cantan; porque tienen un corazón de pájaro, porque sus canciones hacen un informe de la situación... Ahí están juntos en su voz, para hacer y decir, para conmover con la vigencia intacta. Teresa y Víctor; Heredia y Parodi. Dos referentes de la canción que suena y que resuena. La idea de juntarse fue de un productor, pero los dos coinciden en ¿por qué no se nos ocurrió antes?. Acaso eso no importe demasiado, y el tiempo sea ahora.

El sábado 6 de octubre Teresa Parodi subirá al escenario del Teatro Coliseo a cantar un puñado de las tantas canciones que escribió el autor de Sobreviviendo, y Víctor Heredia hará algo parecido con letras de la dueña de A la abuela Emilia. Tu voz es mi voz, le dirá cada uno al otro. Y cantarán. "Sus canciones cántaros, sus canciones banderas, sus canciones hermanas y amorosas compañeras en los caminos que nos trajeron hasta aquí siguen siendo consignas luminosas para nuestro pueblo", dice Teresa acerca de la obra de Heredia, y sus ojos claros parecen ansiosos porque llegue el día. "Esto que va a sucederme será un añorado privilegio", acota Víctor imaginando pueblos, gentes, oficios duros y rostros humildes: todas postales que aparecen en las letras de la cantora correntina.

A lo largo de la charla aparecerán interrogantes vinculados a la historia musical de cada uno, y a cómo le dieron forma a esta juntada, acaso postergada pero con miras de quedarse. "Tiene mucho que ver con la respuesta por parte de la gente, nosotros tenemos ganas", coinciden abriendo una llave a que el dúo ande por el país con Tu voz en mi voz.

"Escuché por primera vez a Víctor en Corrientes, yo era muy jovencita y él también. Lo primero que llegó allá fue el disco con poesía de Neruda (Canta Pablo Neruda, del año 1974), aunque antes ya había escuchado a algunos amigos cantando canciones de Víctor. A Corrientes tardaba mucho en llegar la música... Mi padre, un melómano, era socio del viejo Club del Disco y desde Buenos Aires llegaban los long play. Y a veces aparecían novedades a la única casa de discos grandes que había en la ciudad y ahí compré yo ese disco, porque amaba la poesía. Desde ese momento estuve atenta a la obra de Víctor", rememora Teresa, con ese aire litoraleño que mantiene fresco. "Ese disco -acota Víctor- había sido censurado en Argentina y lo presenté en Caracas, y a ese concierto fueron Olga Orozco y Matilde Urrutia".

El encuentro propone ser único. Cada uno hará suya parte de la obra del otro, le sumará arreglos propios, jugarán un juego creativo, musical. La idea fue de un productor -explica Heredia- e inmediatamente dijimos sí. ¿Cómo no se nos ocurrió antes?, reprocha entre sonrisas y agrega que con León Gieco había parecido algo similar. Un productor los juntó para una fecha y ahí comenzó una gira enorme. "Ojalá suceda lo mismo", se ilusiona el autor de El viejo Matías.

"Cuando te metés en la canción del otro aprendés también como autor: te vas dando cuenta de los caminos que usó, cómo desarrolló lo que quería decir", explica Teresa a propósito de lo que le significa a un autor adentrarse en la obra de un par. Y da un ejemplo contundente: "Los pueblos que cantan siempre tendrán futuro", cita y dice que esa frase que usó Víctor en Sube, Sube, Sube no puede ser más perfecta. "Es extraordinario, porque quienes cantan, sueñan. Y cuando lo cantás, aprendés un montón de cosas. No hay nada mejor para aprender a componer que involucrarte con otro. Esa es la experiencia que a mí me queda de este trabajo. Fue un desafío maravilloso".

Teresa Parodi habla y gesticula con sus manos. Parece con esos gestos estar contando una historia. ¿Qué tiene para decir un artista, en tiempos tan complejos, en momentos de tanta soledad? "Somos emergentes. Somos, en la mejor medida, representantes de las voces populares", afirma Heredia y agrega que los artistas "nacen de una propuesta cultural muy específica, y es desde nuestro propio pueblo. No hay manera que un artista se invente, a los artistas los crea la gente". Y a eso le agrega Parodi: "lo que siento es que uno nace con la vocación. Entonces el artista tiene una percepción, una antena. Uno siempre se siente parte de un todo, aunque se crea que no. Y cuanto se está así, entre los demás, van pasando cosas que también a uno le suceden. Esa es la gran información que después se transforma -en nuestro caso- en una canción. Igual le sucede a un cineasta, a un pintor, a un escritor. Los artistas estamos en nuestra propia tinta cuando estamos en contacto con el pueblo. Por eso emergemos de ahí". "Lo que nosotros decimos es lo que la gente nos dicta", redondea Heredia. "Hay un sentimiento en el pueblo que te está hablando de su dolor, de su esperanza, de su lucha, de su necesidad de unión. No es una cuestión ni ideológica ni política. Es una percepción sensorial muy fuerte", agrega.

Estarán, en pocos días, juntos en un escenario y para eso están trabajando mucho, ensayando las canciones, conociéndose aún más. ¿En qué se parecen? Dice Heredia: "tenemos una mirada similar en relación a nuestra sociedad, desde el punto de vista del ser humano, en qué quisiéramos para el otro. En la solidaridad somos idénticos, también en la mirada que tenemos para resolver nuestro futuro, porque sabemos que sin la unidad del pueblo, nada se puede hacer. Entonces estamos abrigados y caminamos de ese lado. En la estética también somos parecidos, porque sabemos que es inútil el panfleto, que si no hay poesía en lo que proponemos, no tendría sentido. Usamos herramientas similares, tocamos el mismo instrumento".

"Yo creo lo mismo -agrega Teresa-. Nosotros buscamos que la palabra vuele. Tenemos un idioma exquisito, muy rico. (Manuel José) Castilla dice quiero saber tu idioma, chaguanco, para saber qué piensas, para saber quién eres. Es cuidado, ese sentido que le damos a la palabra es lo que nos une. En estos tiempos de crisis, de grieta, nosotros respondemos con más música, con más amor. Sabemos que podemos tener situaciones complejas por lo que elegimos pensar, por lo que elegimos decir y volvemos a elegir pensar, y volvemos a elegir decir".

Porque esa musiquita suena tan arrastradita, porque lo miran de este modo; porque la canción es urgente, porque son tiernamente amigos... Ahí están Teresa y Víctor, juntos en su voz.

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