Esta tarde, efectivos de la Policía Federal y el escuadrón antibombas desalojaron el anexo del Senado y la Biblioteca del Congreso de la Nación por un paquete sospechoso encontrado en uno de los baños. Sin embargo, el artefacto no contenía ningún elemento explosivo y se descartó el peligro, pero no fue el único episodio con supuestas bombas denunciadas por Patricia Bullrich que, al final, no eran tales.

En los últimos días, por orden del Ministerio de Seguridad desalojaron el Aeroparque Jorge Newbery por un paquete sospechoso, pero eran sábanas. Por el operativo de seguridad, pasajeros y trabajadores fueron desalojados de las instalaciones.

Por otra parte, en las últimas horas, Bullrich también organizó un feroz operativo de seguridad en busca de una bomba cerca de la casa del Embajador de Estados Unidos, pero era una bolsa con lámparas dicroicas.

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Hace dos días, detonaron una cartera sospechosa en el Alto Palermo pero, extrañamente, sólo tenía pollo crudo.

El jueves de la semana pasada, encendió la alerta por un artefacto sospechoso en la Avenida 9 de Julio, pero sólo se trataba de un televisor portátil.

Este lunes a la noche, se encontró una bolsa con granadas debajo de una formación del tren San Martín, en José C. Paz, pero el escuadrón antibombas determinó que eran objetos obsoletos, sin peligro.

Finalmente, en las últimas horas se encontró una supuesta granada en la tribuna visitante del club Ituzaingó, pero era un plástico enterrado que finalmente "no era nada", según aseguró un testigo.

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