La Queen del Fuerte Apache: marica, afeminada, pobre y feliz

En exclusiva para El Destape, la drag queen que triunfa en el mundo del trap describió cómo fue su dura infancia, el trance de la adolescencia y cómo logró derribar prejuicios con los que convivió durante toda su vida.

09 de agosto, 2020 | 10.00

En épocas de videollamadas y con la tecnología más utilizada que de costumbre, El Destape crea una sala de Zoom para comunicarse con ella. Con la reina del fuerte apache, la cantante de trap que venció prejuicios, sobrepasó barreras y sorteó obstáculos para llegar a donde se encuentra hoy. Sin embargo, no olvida sus orígenes. Con un tono realmente amable y cordial, La Queen nos recibe virtualmente en la intimidad de su hogar. En su habitación azul, donde compuso sus primeras melodías. Esas que, tiempo después, llevaría al mundo entero para compartir su arte.

Impuesto a las Grandes Fortunas

Walter tiene 22 años, creó un personaje que hace más de un año viene siendo tendencia entre los jóvenes y principales referentes del trap argentino, y con La Queen logró llegar a diferentes hogares de Argentina, Sudamérica y el planeta entero. No lo puede creer, siente que se logró todo por lo que luchó durante toda su vida. Ella y él disfrutan de su éxito, disfrutan del reconocimiento. Y lo comparte con los suyos, con sus vecinos, con su familia, con sus raíces.

En diálogo con el segmento De Este Ladola artista salió a escena para contar su historia. El bullying en la primaria, su decisión de plantarse ante un colegio entero en la secundaria, el apoyo constante de su familia y las buenas vibras que fue sembrando para cosechar lo que logró hoy: el reconocimiento y el respeto del mundo.

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-¿Quién es La Queen?

-La Queen es un personaje que yo creé. Yo soy una drag queen. Mi nombre en verdad es Walter. El personaje que yo creé al mundo del espectáculo es La Queen. Yo decía "¿por qué acá en Argentina no hay una drag queen así bien popera o súper star? Y bueno, dije "loca, si no hay nadie entonces lo empiezo yo". Empecé usando pañuelos como peluca, así que imaginate. Así empecé, creé este personaje que representa mucho para mí porque me ayudó básicamente a ser quien soy. Me ayudó a poder ser.

-¿Es dura la discriminación por ser del Fuerte Apache, no?

-Yo me enteré que el barrio era el Fuerte Apache a los 8, 9 años. Te das cuenta cuando empieza la discriminación. Me enteré justamente por la discriminación que me iba pasando en la vida. Cuando me preguntaban de dónde era, yo decía "del barrio que está acá, el Fuerte Apache". Todos me miraban. Era esa mirada de odio. "Ah mirá, sos de ahí", y no te hablaban más. Y dije "no, loca, yo justamente vine para cambiar la imagen del barrio". Para que no piensen que este barrio es cualquier cosa, ¡no es así! Este barrio es increíble, la gente lucha por tener un trabajo, un plato de comida en la mesa.

-Tu mamá fue un bastión fundamental para acompañarte en este camino

-Mi mamá es una persona hermosa, yo la amo, ella me adoptó de chico. Yo siempre digo que me salvó y después que me adoptó. Yo estoy muy agradecida de por vida, estoy muy contenta de tener una familia que apoya todo lo que hago. Imaginate si yo no hubiese tenido el apoyo de mi familia, y ya tener el odio de la sociedad. Creciendo como marica, ¿qué te pensás que hubiese hecho? Hay que ser marica, afeminada y pobre en este mundo. Hay que plantarse muy bien. Por eso yo siempre le digo a toda la gente: ámense. Tu vida es la tuya, y punto.

 

-¿Y tu infancia y adolescencia cómo fue?

-Fue duro, en la primaria fue muy duro. Yo era una persona gorda. La gordofobia, el odio al pobre, la homofobia, todo eso en una persona. Obviamente no yo, sino la gente contra mí. En la secundaria pegué el estirón y dije "yo me voy a plantar, voy a hacer la mía, voy a ser la reina". Yo usaba pelo largo y mis compañeros me preguntaban con una chica. No sé si era complicado, pero se metían en mi intimidad todo el tiempo. Hasta que un día me harté, fui hacia un curso que empezó una campaña para saber si yo era gay. Me paré y les dije "ubíquense porque yo no les estoy permitiendo meterse en mi vida. Cuando yo les de permiso, se pueden meter. Pero yo no les estoy dando el permiso, así que muévanse".

Ese fue el punto de inflexión, a los 13 años y frente a un curso entero, Walter plantó bandera y sentó precedente para darle paso a la felicidad de ser. A la felicidad de sentir y vivir como desea. Años después, La Queen llegaría a su vida para disfrutar del arte del trap y trasladarle sus valores a quienes la siguen mediante sus canciones.

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