Organizaciones sociales y barriales denunciaron la política de vaciamiento que viene llevando adelante el gobierno de Cambiemos en SEDRONAR y que pone en riesgo el funcionamiento de las Casas de Asistencia y Acompañamiento Comunitario (CAAC). Desde el 2017 la Secretaría no aumenta los recursos para el programa que contiene y ayuda a chicos y chicas que sufren problemas de drogadicción en barrios de alta vulnerabilidad.

Desde hace cuatro años que se conformó una mesa de trabajo con organizaciones sociales, barriales, curas villeros y SEDRONAR, a raíz de que el trabajo que realizaban psicólogos, trabajadores sociales, militantes y vecinos comprometidos en querer sacar a los pibes de las drogas, lo realizaban sin el apoyo del Estado. A partir de esta situación, se crearon los CAACS en distintos puntos del país.

La mesa de organizaciones sociales y eclesiales que conforman el CAIPPA es la que sostiene a más de 15.000 personas en situación de adicciones en las más de 200 Casas de Atención y Acompañamiento Comunitario ubicadas en los barrios más vulnerados del país. Mientras tanto, el gobierno de Mauricio Macri desde hace dos años que no aumenta el presupuesto para el programa y se vuelve insostenible la situación en un contexto en el que la inflación en el 2018 llegó al 45% y la pobreza aumentó a más del 30%.

Frente a la falta de respuesta y conociendo la política de ajuste que realiza Cambiemos en el Estado, los movimientos sociales, barriales y trabajadores de los CAACS exigen que SEDRONAR cumpla con los acuerdos establecidos para el 2019: Incremento del 40% de la cuota a partir de marzo; recategorizaciones del 40% de los espacios que están en categoría B o C; movilidad del programa que garantizar la posibilidad de nuevos ingresos; aplicación de la Ley de Salud Mental.

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“Los CAACS son la única política que tiene el Estado nacional con respecto a adicciones y lo llevamos adelante las organizaciones sociales. Desde el 2017 no hay aumento presupuestario para el programa y eso impacta en el laburo y en el bolsillo de los trabajadores”, advirtió el referente del MTE y coordinador del dispositivo de adicciones Vientos de Libertad, Sebastián Sánchez, a El Destape. "El secretario de SEDRONAR, Roberto Moro, firmó un acuerdo de que iba a haber un aumento del 40% junto a una recategorización del 40% para marzo de este año y no se cumplió", sumó.

Luego de organizar una jornada de lucha el 1º de abril y de movilizarse por la 9 de Julio hasta la Secretaria, la única respuesta que obtuvieron de Moro fue que “iba a dar el 10% del 40 que iba a aumentar, pero es una cifra que no significa nada”.

“Si hablamos de paritarias, no podemos discutir un aumento salarial desde hace 2 años. Estamos completamente desfinanciados, la situación se vuelve compleja”.

Hay alrededor de 220 CAACS en todo el país, los cuales cumplen la tarea de “un centro barrial que desarrolla una política pública dentro de un barrio y busca resolver y trabajar en lo específico la contención de un pibe o piba que sufre de adicción y en lo inespecífico, contener y desarrollar diferentes actividades”.

Sánchez explicó que “en un contexto de alta vulnerabilidad, en donde las situaciones que se presentan son graves, el consumo de drogas termina siendo el segundo problema y el principal es la pobreza y el hambre”.

Según relevaron las organizaciones sociales, a cada Casa de Asistencia asisten entre 80 y 100 chicos y el Estado nacional solo destina 60 pesos por día por cada pibe y piba que atraviesa la problemática de la drogadicción.

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“La auditoría del SEDRONAR te pide por cada CAAC un psicólogo, trabajador social, y son trabajadores que entran a las 9 y se van a las 17. Si se sigue desfinanciando al programa, se complica porque los recursos se terminan yendo al sueldo de los compañeros y hay poco margen para talleres”, advirtió Sánchez.

Si el Estado no toma la decisión de cumplir con los compromisos asumidos para este año de aumentar el presupuesto, el trabajo de las Casas de Asistencia se complejiza cada vez más. No obstante, las organizaciones sociales aseguran no dejarán de trabajar en los barrios.

“Nosotros somos preexistentes a este programa, venimos laburando hace más de diez años en el territorio. No podemos cerrar, pero vamos a tener que trabajar de manera más artesanal y eso es muy difícil”, sentenció.