El año económico de Mauricio Macri cerró como el peor de su gestión y los pronósticos para 2019 no indican que vaya a haber una recuperación. Inflación al alza, megadevaluación, desplome del poder adquisitivo y el incremento descontrolado de la deuda externa fueron parte del desaguisado de las políticas de Cambiemos.

Con una inflación proyectada por encima del 45% (la más alta desde 1991), los salarios perdieron cerca del 12% frente a los precios mientras que las jubilaciones y asignaciones cerca de un 20% en lo que va del año. La consecuencia fue una importante caída del consumo que se expresa en la merma de las ventas de los locales comerciales (-10% interanual en octubre).

Otro de los conflictos producto de la ineficiencia de Cambiemos fue el dólar. La corrida cambiaria iniciada en abril, que llevó al tipo de cambio al borde de los $ 40, impulsó una brusca pérdida de reservas, seguida de un programa de ajuste pactado con el FMI a cambio de unos U$S 53.000 millones que permitirían evitar la cesación de pagos de la deuda hasta octubre de 2019.

PANORAMA 2019

En diálogo con El Destape, el director de la consultora Economía Política y Comunicación Argentina, Martín Kalos, auguró que “el año que viene será mediocre”. “La economía no se va a recuperar de forma firme y no va a haber un impacto real hasta tal vez fin de año”.

Respecto a los precios de la economía, Kalos sostuvo que “con el plan contractivo que plantea el Gobierno y los vaivenes que puede tener el dólar, la inflación podría retroceder hasta un 25%, en el mejor de los escenarios”.

Otro de las variables que preocupan a todo el país es el endeudamiento externo. Acerca de este tema, el economista Aldo Pignanelli le afirmó a este medio que “sería mejor la venida de un gobierno nuevo en 2019 para reestructurar deuda con el FMI y no con los irresponsables que hicieron el trato”.

“No hay precedentes de un año tan malo como este, con las variables más importantes a la baja, me preocupa todo del año que viene. Apenas la cosecha agropecuaria podría generar un pequeño rebote”, proyectó Pignanelli.

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