Fue a minutos de terminar el encuentro disputado por una fecha del fútbol local entre Marquesado y San Martín, en cancha de “El Far West”. Los insultos y las piedras que le lanzaron no fueron suficiente para la hincha que, como máxima represalia por la disconformidad con la jueza de línea Rosana Paz, le arrojaron un termo que estaba destapado y contenido agua hirviendo.

La temperatura del agua le ocasionó quemaduras (tenía ampollas en su piel) aunque todo siguió su curso, ya que faltaban sólo minutos para el final. El árbitro Sebastián Fernández no suspendió el partido y dejó que los equipos terminaran el complemento del encuentro.

Cuando todo finalizó, Rosana comprendió la razón de sus dolencias en la espalda y fue al médico, presentando luego el certificado a las autoridades competentes. Pero aún con el aval sanitario, las autoridades del club minimizaron la situación en su perfil de la red social Facebook, defendiendo a la hinchada.

El club defendió a sus hinchas: "Los chicos no toman mate"

La insólita razón que manifestaron para no querer reconocer la violencia de sus hinchas fue que “los chicos no toman mate” y por eso, no creyeron en los dichos de la jueza. También, trascendió por dichos de hinchas que no fue un termo lo que arrojaron sino una botella que se había calentado al sol. De ahí para adelante, todas fueron agresiones vertidas por redes sociales.

Mientras las autoridades de Marquesado respaldaban su postura en contra de los dichos de la joven, agregaron a sus argumentos que la jueza difundió una foto sacada de internet. “Todavía esperamos dignamente ver las imágenes de las "quemaduras" porque las fotos de Google ya las vimos. Marquesado tiene su descargo ahora, esperamos todos, que lleven todo lo necesario para defender los intereses y el honor del club que fue manchado por este show que armaron, que te mojaron. No hay dudas Sra Juez, que te quemaron es una mentira vil”, expresaron oficialmente desde su cuenta.

Pero las autoridades de la Liga Sanjuanina Fútbol no quisieron caer en un error garrafal y pidieron explicaciones por escrito al club del Oeste sanjuanino. En medio del revuelo, aseguraron a la prensa local que “al menos una multa” le aplicarían al club, aunque no estaba descartada la quita de puntos.

Más allá de las cuestiones puramente deportivas, que tienen que ver con el reglamento, los sanjuaninos se manifestaron en repudio a la violencia que evidencia el fútbol. Rosana había dicho que para ella la agresión no fue por su condición de mujer, aunque no hubo hecho con similares caracteríticas que se haya producido anteriormente contra un árbitro en el fútbol local.