Las consecuencias del magnánimo e irresponsable endeudamiento de Mauricio Macri ya están a flor de piel. Los grandes inversores desconfían de que el Gobierno pueda abonar los vencimientos de los bonos en los próximos años ante la creciente fuga de capitales, con lo que se disparan el riesgo país y el dólar.

El índice del peligro de un default de las emisiones de títulos que mide el banco JP Morgansupera los 900 puntos básicos y llega a un máximo desde marzo de 2014. El riesgo país operó al mediodía a 921 pb y no parece tener techo. A la par, el dólar escala más de un peso a $ 44,60 en el Banco Nación.

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El precio en el mercado mayorista voló a los primeros 30 minutos del arranque de la jornada. El Banco Central tiene prohibida la intervención por el FMI hasta que el tipo de cambio supere los $ 51, por lo que no puede frenar la presión alcista.

Casi en simultáneo a este avance, la única medida que tomó el Ministerio de Hacienda fue lanzar nuevos bonos. Nicolás Dujovne anunció la colocación de mañana de Letras del Tesoro en pesos capitalizables y también ajustables por CER (proxy de la inflación), ambos a corto plazo. La supeditación al Fondo que firmó el ministro de Macri elimina la mayoría de las herramientas que el Ejecutivo posee para frenar la devaluación. Por eso sólo tiene permitido tratar de tentar a los inversores con activos en pesos a una tasa de interés altísima, cercana al 70%.

Estos ofician de síntomas que muestran los inversores internacionales de sus serios cuestionamientos a que pueda sostener la bicicleta financiera y el modelo de reprimarización de la economía. Históricamente chocaron estas plataformas de concentración de riqueza en Argentina por las respuestas de los trabajadores, que en un punto hacen notar su cansancio a la represión económica que sufren.

La fuga de capitales fue el pilar común de los tres primeros años de Cambiemos y en los últimos meses sufrió un crecimiento geométrico ante la visible debilidad de la macroeconomía y dependencia del FMI. La salida de capitales supera ya los U$S 140.000 millones desde diciembre de 2015.

Si bien el Banco Central cuenta con reservas superiores a los U$S 70.000 millones, la mayoría se encuentra comprometido para el pago de la deuda que vence en los plazos más próximos y no existe por el momento la posibilidad de una fuente de divisas suficiente para hacer frente a los grandes pasivos asumidos por Macri.