La máxima estrella del cine argentino podría volverse acreedor a otra estatuilla (ya ganó una en 2010 con El secreto de sus ojos) gracias a su participación en Todos lo saben, la nueva película del aclamado director iraní Asghar Farhadi. Con el estreno en Argentina fechado para el 6 de septiembre, el thriller dramático que abrió el pasado Festival de Cannes también cuenta con el protagonismo de las superestrellas españolas Penélope Cruz y Javier Bardem.

Ya podríamos haber quedado sorprendidos al enterarnos de que Asghar Farhadi, el brillante director de soberbias cintas como Sobre Elly (2009) o La separación (2011), estaba escribiendo una película en español, destinada a actores españoles y con producción española. Pero, hasta cierto punto, se puede entender. La forma en que se generan relaciones en las altas esferas del cine siempre arroja sorpresas. Farhadi, además, venía de consagrarse como el gran outsider cuando, al ser premiado con su segundo Óscar por la Academia de Hollywood, no pudo asistir a la ceremonia gracias a las polémicas restricciones impuestas por la mismísima administración Trump.

Pero lo que no podríamos haber imaginado era que el nuevo film del director tendría en primera fila a nuestro ícono, a ese actor que, lo amemos o lo odiemos, es la cara visible de nuestro cine en el mundo. Hablamos, por supueso, de Ricardo Darín, quien en Todos lo saben hace el papel de esposo argentino de Laura (Cruz). Ella es una mujer española que regresa a su pueblo natal para visitar a su hermana. Pero, como siempre en las tramas de Farhadi, un incidente se desata para estructurar el relato. Y esta vez se trata de una joven que, sorpresivamente, es secuestrada en el pueblo. En medio del desasosiego, algunos secretos comienzan a emerger, secretos sobre la relación entre Laura y su ex marido (Bardem). Y luego, como un hilera de dominó, las fichas van cayendo unas sobre las otras, hasta que el pasado emerge como un animal hambriento.

La película ya se estrenó en Francia, y se augura que su salida en el resto de las salas del mundo podría agitar las taquillas. El movimiento interno en la filmografía del iraní parece seguir una dirección: del drama más negro al thriller más ligero. Lejos quedaron las densas y complejas historias localistas como Beautiful City (2004), de una belleza rara y alucinante. Con El viajante (2016), Farhadi comenzó a virar hacia el episodio breve y hacia historias más universales, más abstractas. Esperemos que la salida del universo ficcional con sede en Irán que tan bien supo construir también nos depare una conexión profunda con las contradicciones más hondas del alma humana. Allí estará Darín, entre otros, para tratar de cumplir la misión.

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