En contradicción con el discurso del Gobierno, uno de los sectores más perjudicados por la crisis económica fueron los jubilados. La caída del poder adquisitivo se estima por arriba de los 18 puntos porcentuales, en comparación a la proyección anual de la inflación que se conocerá en los próximos días.

Allá por diciembre de 2017, en las vísperas de la sanción de la ley de reforma previsional, el presidente Mauricio Macri le prometió a un grupo de jubilados que la suba de los haberes iba a ser siempre favorable en comparación a la evolución de la inflación. “Lo que nosotros estamos diciendo es que vamos a una cosa que dé estable todos los años y siempre mejore un poquito para arriba”, auguraba el mandatario. Mintió.

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Tras el último aumento de diciembre (7,78%), todas las prestaciones acumularon un incremento del 28,8% a lo largo de todo este año, unos 18,7 puntos por debajo de la inflación anual, prevista en 47,5% para todo 2018. La cifra surgió del último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que elaboró el Banco Central.

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Según estas cifras, las jubilaciones necesitarán una recomposición de 14,5% para nivelar la brecha respecto de la inflación a lo largo de 2018. Es decir que los haberes, tal como quedaron a fin de año, precisarían un incremento extra de 14,5% para empatarle a la suba general de precios.

En término de bienes y servicios, los haberes y asignaciones registrarían una pérdida real de 12,7% en el último año: con un incremento de 28,8% y una inflación general de 47,5%, lo que se precisaba para adquirir 1.000 unidades a principio de año, hacia diciembre alcanzó para adquirir 873 unidades.

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