El intendente de Quilmes, Martiniano Molina, fue protagonista de un papelón ya que de forma inconsulta mandó a cavar un pozo en una plaza en Bernal Este para colocar un basurero a cielo abierto. Los vecinos, indignados, no lo permitieron y con sus propias palas, lo volvieron a rellenar y el Ejecutivo local prometió dar marcha atrás con la decisión.

El conflicto con los vecinos se dio tras la decisión arbitraria de iniciar las excavaciones en la Plaza del Maestro para la colocación de un “Punto Verde” enterrado (un depósito de basura emplazado en la tierra de la plaza) por el cual el municipio abonaría cerca de medio millón de pesos.

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Tras el avance del Gobierno local, los vecinos de Bernal no permitieron que se siguiera excavando y realizaron una asamblea en la cual se decidió rellenar el pozo.

Ante la presión y la organización de los vecinos se logró hacer retroceder la decisión de Molina, y provocando que la secretaría de gobierno de Quilmes, María Ángeles Sotolano, se comprometiera a dar marcha atrás con el proyecto.

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"Quilmes tiene problemas de servicios básicos y la recolección de residuos es sumamente ineficiente", afirmó la diputada por Unidad Ciudadana Mayra Mendoza, quien este año confirmó que quiere competir por la intendencia de la ciudad. "Tenés microbasurales a cielo abierto. El problema de la basura no es solo recolectarla sino ver el recorrido que hace y que eso no termine en un arroyo, que tampoco tiene el saneamiento que corresponde", sumó.

Tras conocerse la noticia, Mendoza contó que los vecinos "tuvieron que ir con sus propias palas a rellenar el pozo que se hizo en la Plaza del Maestro". Por último, apuntó: "Destinan cientos de miles de pesos de los vecinos para que hoy den marcha atrás y no para otras obras que la ciudad realmente está necesitando".

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