En diciembre de 2001, el gobierno de Fernando de la Rúa implementó el corralito ante la imparable fuga de divisas que sacudió a la economía. La década entera de medidas neoliberales llevaron al Banco Central al borde de sus reservas, pese al blindaje que intentó implementar con un préstamo del Fondo Monetario Internacional.

La medida no permitió retiros ni operaciones de las cajas de ahorro, cuentas corrientes ni plazos fijos mayores a $ 250 para que se mantengan dentro del sistema bancario.

De esta manera, le dio un golpe a toda la economía, principalmente a la informal, que se maneja en efectivo.

El corralito se mantuvo durante un año y fue recién en 2002 cuando Eduardo Duhalde levantó este cerco gradualmente, con controles muy rigurosos, y con una pesificación obligatoria de los depósitos y las deudas en dólares.

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