Campo Minado/Minefield fue uno de los regresos teatrales más esperados del año. Quienes pudieron conseguir entradas antes de que se esfumaran, participaron de una experiencia poco común que siempre buscarán renovar (probablemente sin éxito) las salas porteñas más arriesgadas.

Hablar de la obra como Campo Minado/Minefield no es solamente el bilingüismo de rigor en una obra teatral que se presenta en Inglaterra y en Argentina, o que tiene performers que no reúnen entre los seis ni una lengua ni una nacionalidad común. Hablar de la obra como Campo Minado/Minefield es recuperar el hecho de que la obra es en realidad dos obras. Y esto, porque la Guerra de Malvinas es únicamente nuestro conflicto bélico del año ’82. Falklands War, dicen los ingleses y se están refiriendo a otra cosa, o por lo menos, esa guerra no tiene para ellos el mismo sabor que para nosotros. No levantan banderas reivindicatorias. Dos historias tienen las islas, también. Campo Minado/Minefield es como leer un libro de poesía bilingüe.

¿De qué se trata pieza teatral de Lola Arias? Una reunión de seis ex combatientes de aquella guerra, tres de acá y tres de allá, que nos cuentan qué significa esa guerra en sus vidas. Como propuesta, pura tensión que en el escenario se traspasa a la música rabiosa que ellos tocan en vivo para los espectadores. Los recuerdos dan batalla en la memoria y cada cual con su pelea, tratando de reducir a ese enemigo que amenaza con comerles la vida.

¿Cuáles son las diferencias entre los veteranos de ellos y los veteranos nuestros? La más cruda es la edad. Los ingleses son mayores. Eran jóvenes cuando fueron a la guerra, no eran adolescentes. Eran jóvenes que eligieron la carrera militar como parte de una estrategia de vida. Fueron a la guerra, volvieron y se sintieron desconectados. La formación profesional posterior y el trabajo, de alguna forma, les salvaron la vida. Los nuestros volvieron a Campo de Mayo porque había que engordarlos un poco antes de exhibirlos. Quedaron sin trabajo, sin ningún resorte estatal que los salvara del pozo. Uno de los nuestros se quiso matar.

El escenario es como una esquina en ochava, un cruce de caminos en el medio de la nada, un fondo infinito, un libro abierto. Es un espacio polisémico donde se muestra cada uno de estos seis veteranos recomponiendo aquella audición en la que quedaron seleccionados para este proyecto. Hablan para una cámara, de a uno, que es manipulada por otro (de acá o de allá) y vemos la proyección en vivo. También vemos imágenes de Malvinas que grabó uno de ellos en un viaje que hizo, donde encontró un sweater, un poncho. Todo eso aparece en escena y es poderoso como van Gogh original, o como un muerto que se levanta y ahora está vivo.

¿Cómo se representa un recuerdo para que siga siendo un recuerdo? ¿Qué clase de espacio es la memoria? En escena hay revistas de la época, sumamente mentirosas, donde alguno se encuentra fotografiado. Ese es otro momento de mucha realidad.

¿Cuánto dura la guerra en la memoria de un veterano? El conflicto armado duró 74 días. La primera muestra de lo que sería Campo Minado/Minefield data del 2014 ¿Cuánto dura la Guerra de Malvinas en un manual de historia? El teatro para Lola Arias es como una novela, un espacio narrativo donde entra todo, cualquier cosa, un discurso de Margaret Thatcher, un tema de los Beatles, un cuchillo del gurkha.

¿Qué clase de artefacto efímero es una obra de teatro para Lola Arias? Uno que pueda desarmar el discurso historicista porque la Verdad ya no convence a nadie y colocar en su lugar un codo donde dos líneas se tocan. Hay una reminiscencia a The act of killing, la película, el documental, donde los criminales reconstruyen sus fechorías y algo les pasa, en algún momento, cuando nadie quiere representar a la víctima. El documental hoy se nos presenta como vertiente estrella dentro del realismo; hay una garantía de verdad, aunque sea parcial, es algo; el metateatro también sale como garante, el método Hamlet. El resultado es de inmensa realidad, como si fuera la primera vez que alguien nos cuenta qué fue esa guerra por esas islas y pudiéramos llegar a la profunda realidad de las cosas.

De entre todos los momentos hermosos de Campo Minado/Minefield destaco el canto en nepalés y la danza de ese gurkha entrenado para matar que de alguna forma se roba nuestros corazones. El otro, es la pregunta sucia del final que nos junta a todos acá y allá ¿por quién irías a la guerra?

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