El dólar se recalentó y rozó los $ 40 en la semana del G-20. La cumbre de los presidentes fue una de las razones de la disparada de $ 1,50 de hoy, por la decisión de Mauricio Macri de acortar los días hábiles, lo que motivó el adelanto de operaciones. Sobre el final de la jornada, una caída en el sistema informático generó un diferencial entre los precios de venta y compra del billete.

El tipo de cambio terminó el lunes a $ 39,90, luego de continuas mermas mínimas de la tasa de interés que ensayó el Banco Central en las últimas semanas. En línea con los lineamientos del FMI, la autoridad monetaria disminuyó levemente el rendimiento de las Letras de Liquidez licitadas, al punto que cerró en 61,2%. Había alcanzado el 73% a comienzos de octubre, cuando el presidente de la entidad, Guido Sandleris, usó esta herramienta para calmar el mercado de cambios.

Pese al paso de tortuga de Sandleris, al no apoyarse en un modelo productivo, el desarme de la bicicleta financiera fue un tiro en la culata. La semana pasada no fueron absorbidos cerca de un cuarto de las Lebac, parte de la cual presionó hoy por la suba del dólar.

La declaración del jefe de Estado del feriado del viernes por el G-20 y la incertidumbre en torno a los transportes que generó el PRO para el jueves concentrará más intercambios de monedas en los primeros tres días de la semana. Esto incrementó el volumen de hoy 33% a U$S 724 millones.

Sumado a esto, sobre el final de la rueda, a las 14, se cayó el sistema del mercado abierto electrónico (MAE), lo que dejó a los operadores del mercado por momentos solamente comunicados por vía telefónica. Este inconveniente ayudó a distorsionar el normal movimiento de las cotizaciones en el mayorista y aumentó las brechas entre las puntas compradora y vendedora.

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