El miércoles pasado se aprobó el Presupuesto 2019. Durante el debate se escucharon diferentes argumentos y el más reiterativo dentro del oficialismo continuó siendo que la fiesta se tenía que terminar y que si los números no cierran, hay que achicar porque la economía de un país es como la de una casa. ¿Qué pasa con esta afirmación?

Débora Ascencio, socióloga e investigadora del Conicet y del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) señaló con mucho énfasis que la economía de un país no es asimilable a la de un hogar ¿Por qué? Dos razones: en primer lugar una casa no puede emitir su propia moneda pero un país si y en un país los gastos e ingresos forman parte del mismo círculo de la economía local.

“En general los economistas ortodoxos utilizan esta analogía porque es un recurso muy pedagógico para justificar el achicamiento del gasto público dado que cualquier persona que lleva adelante la economía de un hogar sabe que no puede gastar más de la que tiene”, consideró Ascencio. En la misma línea, el economista Ricardo Aronskind indicó que la afirmación es muy útil desde el punto de vista comunicacional porque se vincula con conceptos muy simples que cualquier persona puede relacionarlo con la propia experiencia pero no es exacta desde el punto de vista económico.

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En relación al segundo elemento que diferencia una economía de la otra (gastos e ingresos forman parte del mismo círculo de la economía en un país y no así en la de una casa), Asencio explicó que si vos achicas los gastos del Estado también están achicando los ingresos y eso tiene efectos contractivos. “Si todos achicamos los gastos, también achicas los ingresos de otros. Se desincentiva el círculo de que otros hogares tengan ingresos y este es el famoso efecto multiplicador (negativo)”, añadió.

“Esto no tiene nada que ver con la economía de una casa que está limitada por, en primer lugar, el salario que perciben quienes viven en esa casa”

Para utilizar una pedagogía similar a la del Gobierno: si tenes menos plata vas a dejar de consumir taxis o salidas en bares. En ese ajuste de gastos, automáticamente hay otro que pierde ingresos y la economía se enfría. En este marco, Aronskind señaló que una economía nacional es un espacio de potencial crecimiento prácticamente infinito. “Esto no tiene nada que ver con la economía de una casa que está limitada por, en primer lugar, el salario que perciben quienes viven en esa casa”, agregó.

Si la economía de un país fuera como la de una casa la tarjeta de crédito nacional está en rojo

Durante el debate en la cámara de Diputados, el presidente de la Comisión de Presupuesto Luciano Laspina dijo que “el legado del kirchnerismo fue inédito” y enfatizó en la necesidad de “equilibrar” las cuentas públicas. “Para que Argentina crezca y haya estabilidad debe haber déficit cero”, consideró.

Sin embargo, si tomamos como válida esta afirmación ¿Qué pasa con los números de la casa de todos los argentinos? La deuda pública bruta del gobierno nacional tuvo un nuevo salto durante el tercer trimestre de 2018 y se ubicó en un 93,2% del PBI. Si esto se desglosa por monedas, se observa que la deuda en moneda extranjera está en un 75,9% del PBI (alcanzando una participación del 81,5% sobre la deuda total), mientras que la deuda en pesos fue del 17,1% del PBI, según detalló el último informe del Observatorio de la deuda del Instituto Germán Abdala.

Por otro lado respecto al vencimiento de capital e intereses de deuda se observa que para este año se ubicarían en USD 80.722 millones, de los cuales el 47% son por emisiones realizadas por el propio gobierno durante el año anterior. ¿A qué se debe esto? A las Letras del Tesoro, que durante 2017 representaron el 45% del total de las emisiones y cuyo vencimiento es de 3 a 12 meses. Si la economía de un país fuera como la de una casa la tarjeta de crédito nacional está en rojo, se paga el mínimo y mes a mes aumentan cada vez más el monto. Y de esta fiesta ¿Quién se hará cargo?