La crisis del 2018 golpeó fuerte al sector inmobiliario. En términos interanuales, el rubro sufrió una retracción del 10% en diciembre.

El golpe de los créditos hipotecarios UVA fue determinante, a tal punto que nunca se pudo recuperar de esta situación. Al ajustarse la tasa de interés por la inflación, el programa iniciado por el Gobierno se vio deteriorado de gran manera.

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De acuerdo con algunas previsiones privadas difundidas por el portal iProfesional, el año pasado habría cerrado con un total cercano a las 55.000 operaciones, una caída superior al 10%, teniendo en cuenta que en 2017 se habían concretado 63.382 transacciones.

El descenso fue parecido al que se había registrado para el período enero-noviembre de 2018. En comparación con igual lapso del año pasado, se obtuvo una baja del 11%. Ya en la segunda mitad, con los créditos UVA en franca decadencia, la historia cambió, y el segundo semestre pasó a ser una pesadilla.

Entre julio y diciembre las ventas apenas totalizaron 23.900, una clara muestra del cambio de tendencia entre un semestre y otro.