El Gobierno decidió vincular los servicios públicos al dólar, con lo que la corrida cambiaria de las últimas semanas disparó el gasto para cubrir las transferencias a las energéticas. Para financiar las subas de la luz y el gas se necesitarán $ 48.000 millones adicionales a los presupuestados para este año, que deberán abonarlo los hogares, mediante tarifazos, o el Estado, con subsidios.

El objetivo del ministro de Energía, Juan José Aranguren, fue claro desde el comienzo de Cambiemos: beneficiar a las compañías del sector. Esto explica los continuos y agresivos aumentos de las boletas y la relación entre los ingresos de las privadas con los precios internacionales, mayores a los locales.

La política del expresidente de Shell plasmada no tuvo en cuenta, no obstante, que el titular del Banco Central, Federico Sturzenegger, no sabría contener una corrida cambiaria y que, como consecuencia, la divisa se dispararía 30% cerca de los $ 25 en mayo.

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Aranguren había calculado en el Presupuesto 2018 que, luego de todos los tarifazos de este año, debería gastar $ 64.961,8 millones en subsidios para la generación de luz con un dólar promedio de $ 19,30. La estampida en la City elevó esa necesidad en $ 39.519,6 millones, tal como había calculado este medio.

También habrá un plus en el gas domiciliario. El gasto añadido que recaerá sobre los hogares podrá ser de al menos $ 5.355 millones entre mayo y diciembre, de acuerdo a la cifra que maneja el Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental (conformado por el Observatorio Petróleo Sur y el Taller Ecologista). Este será el impacto directo, pero otros componentes de la factura también suben con la devaluación, como el índice de precios internos mayoristas que calcula el INDEC, por lo que la inercia inflacionaria elevará aún más a ese adicional.

En caso de que las importaciones sean similares a las de 2017, el Estado precisará de otros $ 3.300 millones. Es decir, que para el consumo de gas el gasto será de $ 8.600 millones más que lo estimado.

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, resaltó en las últimas semanas que el Gobierno recortará aún más el déficit fiscal, lo que consistiría en un difícil trabajo si se hiciera cargo de estos adicionales de $ 48.000 millones. Desde la oficina de Aranguren explicaron a El Destape que aún no fue definido si estas transferencias las financiarán los hogares o el Estado. Todos los cálculos están condicionados, sin embargo, a que el Banco Central no permitirá otra corrida y que el dólar rondará los $ 25 durante los próximos tres meses.

Indistintamente de cómo se abone, toda esa masa monetaria se les destinará a las energéticas, las grandes beneficiadas del modelo y con un nivel de concentración alarmante.

De las eléctricas, el pulpo de Pampa Energía ganó el año pasado $ 6.083 millones, Central Puerto se hizo de $ 3.493 millones, Transener, $ 2.259 millones y Edenor, $ 691 millones, de acuerdo a sus balances contables. Las cuatro le pertenecen a Marcelo Mindlin, un empresario con cercanía a Mauricio Macri que absorbió grandes negocios en los últimos dos años.

Además, Desarrolladora Energética tuvo beneficios por $ 3.155 millones el año pasado. La compañía que controla la provincia de Buenos Aires es de Rogelio Pagano, al igual que Edesa, que ganó $ 1.041 millones.

Entre las grandes también se destaca Araucaria Energy, vinculada al vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, que ingresará cerca de $ 3.000 millones en 2018 gracias a los cuatro contratos que consiguió para generación energética, pese a su nula experiencia.

De las gasíferas, las más beneficiadas fueron en 2017 Transportadora de Gas del Sur (TGS) $ 2.793 millones, mientras que Transportadora de Gas del Norte (TGN) se quedó con $ 841 millones, Camuzzi con $ 825 millones y Metrogas con $ 775 millones.

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