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¿Hay que darle tiempo?: La estructura económica de Cambiemos

12 de enero, 2019 | 20.00

Comenzó el año electoral y empezaron a circular algunas hipótesis respecto a qué puede pasar si se continua por la misma senda económica. Afines al Gobierno señalan que hay que “darle tiempo”. De hecho, es una idea que dentro de la opinión pública circula con fuerza. Se escuchan frases como “en cuatro años no se puede hacer mucho o que "cuatro años no alcanzan para evaluar con profundidad a una gestión” ¿Qué pasó en la historia económica Argentina? ¿Hay que darle tiempo?

La dictadura militar y el inicio del neoliberalismo

Durante los primeros años implementaron un plan económico que transformó de manera estructural la economía del país. Apenas un año después de haber terminado con el gobierno de Isabel de Perón, llevaron adelante la reforma financiera (1977) que eliminó la nacionalización de los depósitos por parte del Banco Central; la vigencia de una tasa de interés controlada por esa autoridad monetaria y pocas posibilidades de contraer obligaciones financieras con el exterior por parte del sector privado.

Según indicó Eduardo Basualdo en Estudios de Historia Económica Argentina, esto permitió instalar un nuevo patrón de acumulación. La economía real pasó a estar en función de los fenómenos y equilibrios monetarios. Además se devaluó, se liberalizaron los precios y se congelaron los salarios, entre otras medidas de ajuste ortodoxo que llevaron adelante. Luego, a fines de 1978, se aplicó la “tablita cambiaria” que implicó devaluaciones programadas que provocaron que se aprecie la moneda nacional, aumenten el cierre de industrias nacionales y una sostenida fuga de dólares. Además la inflación no se redujo y la dictadura se fue sin resolver uno de los principales ejes de sus programa económico.

El menemismo: desguace del Estado y disciplinamiento social

Durante la primera gestión de Carlos Menem se sancionaron dos leyes fundamentales para la implementación del modelo económico acordado por el establishment. Por un lado, la de Emergencia Económica, que le otorgaba mayor autonomía al Ejecutivo y, por otro, la Reforma del Estado. Luego se sancionó la Ley de Convertibilidad que estableció una relación cambiaria fija entre la moneda nacional y el dólar. Además, gracias al nuevo consenso que emergió después de las crisis hiperinflacionaria se planteó la necesidad de desmantelar las funciones empresarias del Estado mediante la privatización de sus principales empresas, según detallaron Ana Castellani y Esteban Serrani en Los Años de Menem.

Gracias a esto último, la apertura importadora, la reestructuración del Estado y la desregulación económica se potenció la expansión de los sectores dominantes y se disciplinó y alineó al conjunto social, consideró Basualdo. Todas fueron tomadas durante la primera gestión y si bien la situación social y económica empeoró durante el segundo mandato, la transformación ya había sido iniciada.

Los inicios del kirchnerismo: dólar competitivo y recuperación del salario

La devaluación previa a la gestión de Kirchner que finalizó con el régimen de convertibilidad tuvo un rol protagónico. Sin embargo, tal como explicó el Centro de Estudios para el Desarrollo Económico en La anatomía del nuevo patrón de crecimiento y encrucijada actual, el deliberado sostenimiento del tipo de cambio alto, la cesación de pagos y reestructuración de deuda; la instauración de planes sociales para la mayoría en situación de extrema vulnerabilidad; la recuperación del salario mínimo vital y móvil; el control de precios y los impuestos a las exportaciones, constituyeron algunas de las principales medidas económicas impulsadas durante los primeros años del ex presidente.

Gobierno de Cambiemos: y ahora, ¿qué?

En sólo tres años de Cambiemos las principales variables económicas empeoraron. Se liberalizó el mercado financiero, se promovió una mayor apertura importadora, Argentina fue el país que más se endeudó entre los países emergentes y como si eso fuera poco, se acordó un préstamo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Ni el déficit fiscal se resolvió, ni la inflación. Está última alcanzó su nivel más alto en 30 años y el riesgo país volvió a estar en las tapas de los diarios.

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¿Hay que darle tiempo? ¿Para qué? ¿Para qué den un giro de 180 grados y aparezca el milagro de que los índices mejoren? ¿Es posible? Si analizamos los primeros años de los gobiernos enumerados no aparece evidencia de que la falta de tiempo sea fundamental para producir cambios económicos notables. El dar tiempo es para profundizar las políticas impulsadas desde un principio, aquellas que, aunque no se escuche seguido la palabra, definen la ideología de un Gobierno. En el caso de Cambiemos el dar tiempo es probable que signifique una mayor profundización de las medidas ya ejecutadas que para algunos pocos es fundamental pero para las mayorías es un empeoramiento de sus condiciones de vida.

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