Vacunas, economía y elecciones 2021: la apuesta de riesgo del gobierno de Alberto Fernández

20 de marzo, 2021 | 19.00

Alumnos sin barbijo ni distanciamiento. Regreso del estacionamiento restringido y, por consiguiente, mayor afluencia en el transporte público. Hasta los cajeros de los bancos dejarán de ser gratuitos y vuelven a la modalidad pre pandemia. En la Ciudad de Buenos, las autoridades propician la circulación del virus en los albores de una segunda ola de contagios que acecha y amenaza con ser más dura que la sufrida en 2020. Tiene lógica: el intendente Horacio Rodríguez Larreta integra Juntos por el Cambio, un espacio que instigó contagiazos masivos con marchas y campañas Anti vacunas.

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Distinto fue el caso del Gobierno nacional, que en palabras del propio presidente Alberto Fernández, sublimó el cuidado de la salud aún a expensas de la economía. Fue en otros tiempos, cuando la pandemia se extendía como mancha de aceite sin perspectiva de cura ni vacunación. Tampoco se cursaba, como ahora, un año electoral, que condiciona las políticas públicas de cuidado y obliga a atender la víscera más sensible de los votantes: el bolsillo.

Ya no es más la salud sobre la economía. El gobierno decidió priorizar el cuidado de las finanzas públicas y la actividad económica a través del consumo, de modo que dispuso sostener la "nueva normalidad" de comercios abiertos, industrias funcionando, obradores trabajando y chicos con escolaridad presencial.

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La estrategia del gobierno frente a la segunda ola es reducir la letalidad del virus vacunando a la población de riesgo. Pero las críticas experiencias de Brasil y Chile -donde el ratio de vacunación cada millón de habitantes es mayor que en la Argentina- y la de Paraguay -que el fin de semana alcanzó el cien por ciento de ocupación de camas de terapia intensiva- señalan con luces de alarma el camino elegido: existe riesgo de saturación del sistema sanitario.

El sistema aguantó bien la primera ola, sostienen los expertos, por la cuarentena temprana, que redujo la circulación del Covid-19 y permitió reconstruir la cobertura sanitaria arrasada por el macrivirus. ¿Lo hecho alcanzará para contener una demanda que puede estallar por mayor actividad social y la aparición de variantes súper contagiadoras, como la que desató el desastre en Brasil?

"Esperamos que sí" responden, con más fe que ciencia, los expertos del ministerio de salud. Es creer o reventar. La titular de esa cartera, Carla Vizotti, reconoció que no está en evaluación dictar restricciones severas, como ocurrió un año atrás. "No estamos en marzo del año pasado, no estamos pensando en esas medidas", dijo la funcionaria, escoltada por los ministros de salud de provincia de Buenos Aires, CABA, Córdoba y San Luis. La puesta tiene un mensaje claro: las decisiones sanitarias del Ejecutivo nacional se producen en acuerdo -e incluso a instancias- de las provincias.

Como expresó el presidente en la cadena nacional del jueves 18 -la primera de su mandato-, el gobierno encomienda el cuidado colectivo a la responsabilidad individual. "Lavarse las manos con alcohol, usar barbijo, mantener dos metros de distancia" repasó el mandatario, en un tramo de su breve mensaje. La restricción de ingreso al turismo extranjero y el llamado a evitar los viajes al exterior constituyen las medidas más severas adoptadas hasta ahora para limitar el ingreso y dispersión de las agresivas variantes brasileñas y británica. ¿Alcanza con eso? Un grupo de científicos creen que no.

Por carta, académicos e investigadores de distintas disciplinas científicas reclamaron el cierre de las fronteras y mayores restricciones a la circulación local. El propio presidente les respondió, de manera tácita, desde un programa de TeVe: *No hay clima social para volver a una cuarentena estricta".

Un estudio de opinión indica lo contrario. Según el monitor Socpol que elabora la Universidad Nacional de Quilmes, el 40% cree que las medidas debieran ser muy estrictas y otro 23% avaló los aislamientos intermitentes. Otra pregunta indagaba el acuerdo con volver a las restricciones ante una eventual segunda ola: 55% se mostró de acuerdo y otro 35% dijo que las respetaría aún en desacuerdo. Contra la opinión dominante -expresada incluso por el propio presidente- apenas un 10% "no las respetaría".

La misma encuesta, sin embargo, ratifica que la ilusión óptica de una sociedad refractaria a las medidas severas de cuidado es más fuerte que la realidad: la mitad de los que proponen restricciones creen que su posición es minoritaria, que la mayoría de la población no está de acuerdo con volver a cuarentenas estrictas. En concreto, un 50% considera que el eventual retorno de las restricciones provocarían "tanta bronca" que ni siquiera se podría implementar.

El resultado del estudio revela el éxito de la narrativa anticuarentena de dirigientes, medios y comunicadores de la derecha. La campaña es tan potente, que hasta la mayoría dispuesta a cumplir con medidas de cuidado cree que la mayoría no la cumpliría. Por lo dicho por el presidente, el gobierno, sensible a la opinión de los medios del sistema y sus oponentes políticos, cree lo mismo.

Así las cosas, las urgencias económicas y la campaña anti cuidado de la oposición marca la cancha donde comienza a disputarse la contienda electoral. En el comienzo del año, el gobierno se ilusionaba con obtener un triunfo en los comicios de medio término con una "Doble V": vacuna y la "V" que grafica el rebote económico. En su mensaje, el presidente reconoció que hay problemas para obtener las vacunas en tiempo y forma. La incógnita, ahora, es si resultará posible repuntar la economía en medio de una segunda ola de contagios. 

Como se verificó en otros países, encomendarse al rebote de la economía constituye una apuesta de alto riesgo: a diferencia del malhumor lógico que pueden provocar las restricciones, el colapso del sistema sanitario deja a los gobiernos en situación política de knockout.

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Adrián Murano

Nació en el barrio porteño de Villa Urquiza, en 1973. Egresado de la escuela de periodismo Taller Escuela Agencia (TEA), lleva 30 años desarrollando el oficio de periodista en radio, gráfica y tevé.
En radio trabajó en las radios América, La Red y Del Plata, entre otras emisoras, donde cumplió tareas como productor, columnista y animador. En la actualidad conduce El Arranque, en la primera mañana de Somos Radio, de Buenos Aires.

En televisión fue columnista político en las señales de noticias A24 y CN23, participó de ciclos periodísticos en la Televisión Pública, y condujo el programa de entrevistas Tenemos Que Hablar (#TQH).
Escribió sobre actualidad política y económica en Noticias, Veintitrés, Poder y Perfil, entre otros, donde cumplió tareas como cronista, redactor y editor.

En la última década ejerció la secretaría de Redacción en el diario cooperativo Tiempo Argentino. En la actualidad escribe y edita en El Destape.

Publicó los libros de investigación periodística Banqueros, los dueños del poder (Editorial Norma) y El Agitador, Alfredo de Angeli y la historia secreta de la rebelión chacarera (Editorial Planeta).