Un 23 enero de 1945 las condiciones laborales de los trabajadores argentinos cambiaron para siempre: Juan Domingo Perón decretó las vacaciones pagas. Este derecho adquirido, por el que se había luchado durante décadas, mejoró la realidad de los trabajadores y fomentó el turismo interno en el país.
Cómo se consiguieron las vacaciones pagas en Argentina: la historia
La idea de las vacaciones pagas llegó al país en la década del ‘30, luego de la sanción de la ley 11.723 que introdujo mejoras a los trabajadores del sector comercial. Un día como hoy pero de 1945, tras numerosos reclamos sindicales, mediante el Decreto 1740/45, la Secretaría de Trabajo y Previsión, encabezada por Juan Domingo Perón, estableció el derecho a las vacaciones pagas para trabajadores de todos los sectores.
Además de la oportunidad de fomentar el turismo y las actividades recreacionales, el Decreto reconoció la necesidad de descanso para el bienestar psicofísico de los trabajadores y para garantizar el desarrollo y la consolidación de sus relaciones personales.
En 1949, este derecho al descanso pago se incorporó a la Constitución Nacional Argentina a través del artículo 14 bis. Mientras que a nivel internacional, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en su convenio 52, definió las vacaciones anuales pagadas como un período de descanso remunerado y necesario para los trabajadores, cumpliendo ciertas condiciones de servicio.
Reforma laboral de Javier Milei: qué podría pasar con las vacaciones pagas
El proyecto de la reforma laboral que impulsa el Gobierno de Javier Milei amenaza diferentes derechos adquiridos por los trabajadores a lo largo de la historia, entre ellos, las vacaciones. Si bien no elimina este derecho, la modificación autoriza el fraccionamiento del período de vacaciones y permite que los trabajadores tomen sus días de descanso en distintas partes según los acuerdos establecidos. Es decir que el empleador podrá otorgar el goce de las vacaciones en cualquier momento del año, hasta el 30 de abril del año siguiente.
La clave está en que, además, se podrá fragmentar el período vacacional siempre que cada parte no sea menor a una semana completa. Por ejemplo, si el trabajador tiene disponibles tres semanas deberá acordar con su empleador si las toma juntas o separadas.
El proyecto, así, establece un contraste con el esquema vigente, en el que las vacaciones usualmente se tomaban completas en una única ocasión durante el ciclo anual.
