La recuperación del empleo es despareja entre varones y mujeres

Mientras los varones ya alcanzaron niveles de empleo prepandemia, las mujeres todavía sufren el impacto de la crisis por la alta informalidad del trabajo doméstico, y la lenta recuperación en hotelería y gastronomía.

12 de julio, 2021 | 05.00

La recuperación del empleo no es pareja entre varones y mujeres. En el primer trimestre del año, la cantidad de ocupados ya alcanza y hasta supera el nivel de la prepandemia en el caso de los varones, pero las mujeres sufren la desigualdad del mercado y corren desde atrás, en especial por el impacto de la informalidad en el trabajo doméstico, y una recuperación más lenta en hoteles y restaurantes, la enseñanza y los servicios comunitarios.

Son datos que corresponden al último informe del instituto Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (CETYD-IDAES), de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). Ahí se destaca que durante los primeros meses del 2021 hubo 390 mil varones ocupados más que el año pasado, pero ese diferencial positivo fue contrarrestado casi en su totalidad por las mujeres, que todavía contabilizan 360 mil ocupadas menos.

El trabajo en casas particulares, altamente feminizado, fue el sector que más empleos perdió desde que comenzó la crisis sanitaria, con un total de 430 mil puestos menos que el año pasado. Y es el sector que menos empleos recuperó, con sólo el 18%. 

El turismo y la gastronomía son, por las medidas sanitarias que se mantienen vigentes, los sectores que todavía no pudieron alcanzar un funcionamiento pleno. En el caso de hoteles y restaurantes, segunda actividad más afectada, se registraron 241 mil ocupados menos que en 2020. Regresó al trabajo apenas el 30% de los más de 300.000 empleados perdidos. Se trata de actividades que tienen una fuerte presencia de mujeres trabajadoras.

El estudio coincide con el diagnóstico que hacen en el ministerio de Trabajo. Según explicaron a El Destape, las actividades que muestran un mayor crecimiento en los últimos meses están mayormente masculinizadas, como la construcción y la industria manufacturera, donde la presencia del empleo femenino es muy baja.

Las mujeres son, además, las que se hicieron cargo de las tareas de cuidado, no remuneradas, que se profundizaron durante el confinamiento.

Según el último informe oficial del Indec, el desempleo en las mujeres aumentó del 11,2% en el primer trimestre del 2020 al 12,3% en el mismo período de este año. En cambio, entre los varones, el indicador bajó del 9,7% al 8,5%.

Durante los meses más críticos de la pandemia, en casi la totalidad de los sectores hubo un “proceso intenso de destrucción de empleo”. Ya en el primer trimestre de 2021, mientras “a nivel agregado se recuperó el 100% de los empleos perdidos”, algunos sectores ya superaron los niveles previos a la pandemia, entre los que se destacan salud, industria y actividad financiera.

Los investigadores señalan que la magnitud de la destrucción del empleo en el sector doméstico puede explicarse a partir de la combinación de dos factores. En primer lugar, el alto nivel de vulnerabilidad debido a que la gran mayoría de las trabajadoras de casas particulares son empleadas en la informalidad, que llega al 75%, el peor registro de todas las actividades económicas. Por lo tanto, están desprotegidas ante los despidos, que en la mayoría de los casos se dan sin notificación previa ni indemnización.

En segundo lugar, a esa “precariedad prexistente” se le suma el golpe de la crisis económica y sanitaria. La caída del empleo en el sector doméstico puede explicarse también a partir de las mayores dificultades que tuvieron los empleadores para sostener el pago de salarios debido al deterioro de sus ingresos. “A su vez, el trabajo en casas particulares es una actividad con cierta exposición al riesgo de contagio, lo cual pudo haber incentivado a muchos empleadores a prescindir de las trabajadoras”, dice el informe titulado titulado “Una recuperación con los varones adentro - Crisis del trabajo en casas particulares, crisis del empleo femenino”.

“En nuestro país parece darse una situación similar, aunque con algunas particularidades que lo distinguen. Aquí, los niveles de pérdida de empleo durante el año pasado fueron similares entre varones y mujeres; y la recuperación de los últimos meses de 2020 venía siendo pareja entre trabajadores y trabajadoras. Sin embargo, a principios de 2021 las mujeres quedaron rezagadas”, explica el texto, publicado en la web oficial de la UNSAM.

El estudio también señala que no es una particularidad de nuestro país. La propia Organización Internacional del Trabajo (OIT) ya había advertido que las trabajadoras de casas particulares y tareas de cuidado fueron las más afectadas por la pandemia en todo el mundo. 

La Argentina tiene porcentajes de recuperación de empleo en el sector casi idénticos a los de Estados Unidos. Allí surgió, el año pasado, el término “shecession”, según referencia el estudio con cita a una nota del diario The New York Times, por la combinación de las palabras “she” (ella) y “recession” (recesión).

“Y en Latinoamérica en particular el impacto fue especialmente profundo, situación allanada por los altos niveles de informalidad que caracterizan a la actividad”, señala el informe, con números alarmantes en países como Perú, Colombia y Ecuador.

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