Condenan a perpetua a cinco genocidas en el juicio que investigó a la estructura de Inteligencia de la dictadura

El Tribunal Oral Federal N° 4 de San Martín dio a conocer la sentencia del caso Contraofensiva I, donde se investigaron crímenes de lesa humanidad contra 94 víctimas. Las condenas fueron para cinco ex militares del Ejército, todos del área de Inteligencia. Se ordenó la cárcel común para los imputados.

10 de junio, 2021 | 16.58

En una sentencia histórica, cinco genocidas fueron condenados a cadena perpetua en la causa Contraofensiva I, donde se investigó al aparato de la inteligencia de la última dictadura cívico-militar.

El Tribunal Oral Federal N° 4 de San Martín, integrado por los jueces Esteban Rodríguez Eggers, Matías Mancini y María Claudia Morgese, se hizo eco de los pedidos de todas las querellas y el Ministerio Público Fiscal y resolvió la pena máxima para 5 de los 6 acusados. Consideraron que los hechos juzgados fueron crímenes de lesa humanidad y ordenaron cárcel común para los imputados. Es decir, revocaron las domiciliarias vigentes. El proceso contra el restante acusado, Jorge Apa, fue suspendido por 10 días tras un planteo de incapacidad de su defensa.  A este exmilitar de Inteligencia lo analizará una junta médica para definir los pasos a seguir.

“Es una sentencia que reivindica a la buena justicia. Es la respuesta que necesita el mundo. Que se digan dos cosas: los crímenes contra la humanidad se pagan aunque pasen los años. Y los genocidas deben ir a la cárcel. Ojalá el resto de la justicia federal mire esta sentencia para que entienda por qué el pueblo argentino y las sociedades pelearon durante décadas en todas partes del planeta”, afirmó el abogado Pablo Llonto, quien representó a 36 familias y a Abuelas de Plaza de Mayo en este proceso.

Llonto espera los fundamentos -se leerán el 10 de agosto- porque “quizás marquen para el futuro una clave en los juicios de lesa humanidad sobre el rol de toda la inteligencia del Ejército”. Es que para este letrado, el de la Contraofensiva es el “juicio de lesa humanidad más importante después del Juicio a las Juntas, ya que por primera vez se investigó al aparato de Inteligencia de la dictadura puesta al servicio de la represión ilegal”.

Matías Moreno, subsecretario de DD.HH. de la provincia de Buenos Aires, entidad que también fue querellante en este proceso al igual que la secretaría de DD.HH de la Nación, en diálogo con este medio coincidió con Llonto: “Es un juicio muy importante por el rol de la Inteligencia del Ejército”. “Se investigó y se condenó a la totalidad el sistema de inteligencia en una causa paradigmática como es la Contraofensiva. Que hoy hablemos de perpetuas y revocatoria de domiciliaria confirma la lucha contra la impunidad que se reinició con la anulación de las leyes del perdón”. Por su parte, Verónica Bogliano, directora de querellas de la subsecretaría de DD.HH que intervino en el caso, añadió a El Destape: "Es una alegría tener las cinco condenas a prisión perpetua y y también es importante que se haya escuchado a todas las víctimas y a la fiscalía que pidieron todos la revocatoria de las domiciliarias de los imputados".

La lectura de la sentencia, que fue transmitida por el medio de comunicación popular La Retaguardia, se hizo de forma virtual. Los condenados fueron:

  • Eduardo Ascheri. Jefe de la División Planes del Departamento de Inteligencia (G2) del Comando de Institutos Militares desde el 16 de octubre de 1978 hasta el 29 de noviembre de 1979.
     
  • Jorge Bano. Jefe de la División Operaciones del Departamento de Inteligencia (G2) del Comando de Institutos Militares desde el 14 de febrero de 1979 hasta el 16 de octubre de 1980.
     
  • Roberto Dambrosi. Jefe de la Compañía de Actividades Psicológicas del Batallón de Inteligencia 601 desde el 6 de marzo de 1979 hasta el 17 de noviembre de 1980.
     
  • Luis Firpo. Jefe de la Central Contrainteligencia y Jefe de la División Seguridad del Batallón de Inteligencia 601 desde el 3 de diciembre de 1974 hasta el 31 de agosto de 1980.
     
  • Marcelo Cinto Courtaux. Jefe de la Sección Primera de Ejecución del Destacamento 201 de Inteligencia del Comando de Institutos Militares de Campo de Mayo desde el 7 de marzo de 1979 hasta el 17 de noviembre de 1980.

Este sexteto de genocidas (incluye a Apa) fue el sobreviviente ya que varios acusados fallecieron a lo largo del proceso judicial.

Los hechos que se juzgaron ocurrieron entre  1979 y 1980 cuando la dictadura cívico-militar desplegó un plan de represión y aniquilamiento ejecutado por la inteligencia del Ejército para contrarrestar una operación de resistencia de la organización Montoneros, que se había coordinado entre militantes que estaban en el exilio y deciden regresar a la Argentina y quienes no habían salido del país. La conocida Contraofensiva montonera. El plan sistemático de exterminio  tuvo como base operativa al menos tres Centros Clandestinos de Detención ubicados todos en la guarnición militar de Campo de Mayo y sus alrededores.

Un juicio emblemático

La particularidad de este proceso es que se juzgaron homicidios, secuestros, tormentos y sustracción de menores cometidos entre 1979 y 1980 perpetrados por integrantes de toda la estructura de Inteligencia del Ejército. Esto es: la jefatura de Inteligencia del Estado Mayor (que era la máxima jerarquía), el Batallón 601 de Inteligencia, el Comando de Institutos Militares y el Destacamento de Inteligencia 201 de Campo de Mayo.

El juicio que reveló la coordinación que hubo entra las distintas instancias de la inteligencia militar comenzó el 9 de abril de 2019, contó con más de 200 testigos y correspondió al primer tramo elevado a instancia oral.

“Es un juicio que tiene importancia por los hechos que ocurrieron en 1979 y 1980, que tiene por imputados a las piezas más importantes de la estructura de inteligencia de aquellos años”, señaló Llonto. No es que la inteligencia no se juzgó en otros juicios sino que –explicó Llonto- “se hizo con piezas muy separadas”. “Después de tantos años de juicios se pudo comprobar que toda la estructura funcionaba de abajo hacia arriba, enviando la información a quienes después tomaban la decisión de ordenar secuestros y operativos”, explicó Llonto.

El circuito, según explicó el letrado, era el siguiente: “Torturaban en Campos de Mayo. La información que obtenían iban a las terminales de inteligencia allí radicadas y luego subía hacia los otros componentes como el Batallón 601 y la Jefatura II, que es donde se tomaban las decisiones como por ejemplo ir a secuestrar a Brasil”. 

A lo largo del juicio de Contraofensiva se relataron secuestros en Mendoza, Córdoba, pueblos de frontera, en distintos lugares de Sudamérica como Perú o Brasil y hasta en España.

¿Por qué algunos querellantes hacen un paralelismo con el Juicio a las Juntas? De acuerdo a Llonto, “el Juicio a las Juntas sacó la conclusión de que había que seguir investigando porque la represión funcionó por áreas y subzonas. El país fue dividido para la represión. Por eso, además de las Juntas –se decía- había que investigar a los comandantes de Cuerpo. Ese fue un esquema”. “Pasaron 17 años del reinicio de las causas y de lo que no hay duda es de que hay que ir por la inteligencia del Ejército porque esa fue una red compuesta por cientos de oficiales que se distribuyeron en el todo el país y fueron quienes procesaron la información e impulsaron los secuestros”, explicó el abogado a El Destape.

La fotografía que lustra esta nota fue tomada por el fotógrafo Gustavo Molfino, quien integra el nutrido grupo de familiares de víctimas que fue clave para apuntalar la investigación de este caso.

Gustavo tenía apenas 17 años cuando decidió participar de la Contraofensiva. Su madre Noemí, su hermana Marcela  y la pareja de Marcela, Guillermo Amarilla, fueron secuestrados en el marco de este plan de exterminio. Noemí, que fue secuestrada en Perú en un operativo conjunto del Ejército argentino y el peruano, fue asesinada en España mientras que Marcela –que estaba embarazada de un mes - y Guillermo continúan desaparecidos.

Según reconstruyó Abuelas de Plaza de Mayo, “la pareja, posiblemente, haya sido llevada primero a la ESMA, y luego a Campo de Mayo, permaneciendo con vida, presumiblemente, hasta fines de 1980”. Marcela dio a luz en Campo de Mayo, según relató una sobreviviente. Guillermo Martín Amarilla Molfino es el nieto 98º recuperado por Abuelas de Plaza de Mayo. Restituyó su identidad el 30 de octubre de 2009.

Ante la consulta de este medio, Gustavo Molfino expresó su sentir por esta sentencia: “Fue un juicio difícil porque no son autores mediatos los condenados sino autores intelectuales. La sentencia fue ejemplar”, afirmó. Muchos de los familiares expresaron su conformidad con el resultado de la condena.

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