Massa presentó sus primeras medidas con guiños para todos y todas

El flamante ministro de Economía presentó su primer paquete de medidas con gestos hacia todos los sectores, incluyendo a jubilados y asalariados de los sectores más bajos. A diferencia de lo ocurrido con su antecesora Silvina Batakis, los anuncios contaron con el respaldo de todos los sectores del Frente de Todos.

03 de agosto, 2022 | 23.47

Ni Cristina ni Máximo Kirchner asistieron a la jura de Sergio Massa como ministro de Economía. "Ya lo sabía, estaba conversado", aseguraban cerca del flamante integrante del gabinete, quien considera fundamental contar con el respaldo político de la vicepresidenta y del líder de La Cámpora para llevar adelante las medidas que comenzó a anunciar anoche. En su breve mensaje en el Museo del Bicentenario, el presidente Alberto Fernández calificó "primordial" mantener la unidad del Frente de Todos por la que, dijo, seguirá trabajando. La gran diferencia de Massa con sus antecesores Martín Guzmán y Silvina Batakis es, justamente, el apoyo público de las principales cabezas del oficialismo a las que deben agregarse gobernadores, intendentes y centrales sindicales. En sus anuncios, Massa tuvo la habilidad de lanzar guiños a todos los sectores, incluyendo jubilados y trabajadores de los sectores más bajos, gesto que le faltó a Batakis en su presentación.

Aunque no estuvo expresado en esos términos, lo de estos días se trató de un relanzamiento de la gestión del Frente de Todos. Contaba uno de los diputados que estuvo en la reunión del bloque del martes previa a la renuncia de Massa a la presidencia de la Cámara que hacía mucho que no se encontraban con ese clima de entusiasmo e ilusión y que Máximo Kirchner se mostró en la misma sintonía con el resto. Se notó en el abrazo que le dio luego a Massa en el recinto. Que la vicepresidenta se hubiera sacado una foto con el flamante ministro el lunes posibilitó que muchos de los que unos días atrás habían criticado la presentación de Batakis, esta vez expresaran su respaldo a Massa aún antes de conocer el paquete. 

El ministro y su equipo pulieron las medidas con el gobernador Axel Kicillof y su gente de confianza, todo un "sello IRAM" para el kirchnerismo. Además de los anuncios restrictivos del gasto y los destinados a fortalecer las reservas que se esperaban, Massa le agregó algunos extras clave. Por ejemplo, habló de la economía bimonetaria, del control de los planes sociales y avanzó con datos concretos para atacar el "festival de importaciones", todas preocupaciones que la vicepresidenta había expresado en sus últimos mensajes. Además, anticipó que habrá un extra para que las jubilaciones no pierdan contra la inflación y convocó la semana que viene a una reunión de entidades empresariales y sindicales para fijar un mecanismo que ayude a recuperar el ingreso de los trabajadores, propuestas que servirán para tranquilizar a los sindicalistas.

El ministro aclaró que preocupaba la franja de asalariados que van de 50 a 150 mil pesos mensuales, que son quienes más dramáticamente sienten la incidencia de los aumentos de precios de las últimas semanas. La vicepresidenta sería partidaria de un aumento de emergencia de suma fija, que principalmente beneficia a las franjas más bajas, pero la CGT se opone. En cuanto a la segmentación de tarifas, un issue que se viene discutiendo desde hace años sin que se llegue a un acuerdo, Massa incorporó la novedad del límite de 400 kw mensuales para mantener el subsidio al consumo de energía. Según los datos que manejaban, en el sur y centro del país las dos terceras partes de los hogares están por debajo de ese límite, así que el kirchnerismo acompaña también esa propuesta. 

Más allá de la lógica de acompañamiento político de todo el oficialismo que Massa buscará que tengan sus medidas para revertir la desconfianza que vienen mostrando los mercados, también hay en eso razones prácticas. Pese a sus pedidos para sumar también la presidencia del Banco Central a su órbita, Fernández mantuvo al frente a su amigo Miguel Pesce, quien se ubicó en primera fila para escuchar los anuncios de Massa. Todas las medidas monetarias deberán ser consensuadas. "Trabajamos codo a codo con el Central", subrayó el ministro. Lo mismo cabe respecto a Cristina Kirchner, quien colocó a Carlos Castagneto como titular de la AFIP y mantuvo sus alfiles en el manejo de los resortes del área energética, aunque persistían las versiones acerca de que podría haber algún cambio de nombre. En definitiva, Massa está obligado a convalidar sus medidas con los principales referentes del Frente de Todos.

El ministro fue muy cuidadoso. "La decisión que tomamos como gobierno fue unificar áreas", advirtió sobre la calificación de súperministro que buscaron colocarle. Circuló por las redes su enojo cuando los dirigentes de su espacio, alegres, entonaron un festivo "borombombón, borombombón, somos el Frente Renovador". Entre abrazo y abrazo, Massa los mandó callar, incluyendo a su mujer, la titular de Aysa, Malena Galmarini. No es momento de andar marcando diferencias, todo lo contrario. Justamente, uno de los méritos que por estos días marcaban los funcionarios más cercanos al Presidente era que nunca en estos dos años y medio habilitó la organización de un "albertismo" porque sabía que significaría la ruptura definitiva con la vicepresidenta. Eso, al menos, se evitó.

Hubo otros gestos importantes de unidad en estos momentos decisivos. Uno fue la unanimidad para acompañar el hashtag #TodosConCristina en las redes para replicar las cuasi partidarias acusaciones del fiscal Diego Luciani a la vicepresidenta en el juicio Vialidad. No hubo dirigente frentetodista que no saliera a expresarse más allá del sector interno de pertenencia. Otro gesto fue la manera que se arropó a los funcionarios salientes Silvina Batakis, Daniel Scioli y Julián Domínguez, desplazados abruptamente sin otro motivo que la reorganización obligada por la llegada de Massa. El Presidente tuvo palabras de especial reconocimiento. Scioli, incluso, encabezó por la noche un acto especial que le organizó el PJ porteño.

La duda era acerca de cómo continuaría la dinámica entre los tres: presidente, vicepresidenta y ministro. Massa habla a diario con los dos, pero por separado. ¿Habrá llegado el momento de que se conforme la mesa chica del Frente de Todos que durante tanto tiempo se le demandó a Fernández? "Ahora es más factible, pero hay que ir paso a paso", aceptaban en su entorno. Antes que eso, avisaban, era poner la gestión de nuevo en movimiento. Algo que este miércoles tuvo su primer día decisivo. 

 

 

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