Después de varios días de investigación, desde esta mañana y después de que imputaran a Ángel Gutiérrez por el femicidio de Débora Bulacio, más de 150 policías siguieron trabajando para reconstruir cómo fue el brutal crimen de la mujer y poder encontrar el lugar donde el asesino había ocultado el cuerpo. Después de las tres de la tarde y tras varios puntos de operativos alrededor del camping donde Débora fue vista por última vez, el cuerpo fue hallado enterrado a pocos metros de donde una cámara mostró el recorrido del femicida y del Lago de los Cisnes de Necochea, cercano al lugar donde se alojaba la pareja.
Durante la mañana los investigadores volvieron a analizar los videos de cámaras de seguridad y lo primero que señalaron fue una agresión de Ángel a Débora durante la tarde del sábado. Según reconstruyeron los pesquisas, a la salida del baño del camping Miguel Lillo, donde se alojaba la pareja, Débora fue atacada por Ángel. Fue el sábado a la tarde y, según determinaron, el hombre intenta acercarse y abrazarla pero ella lo aleja y allí la golpea. Luego, los dos siguen camino hasta el lugar donde tenían la carpa y a ella no volvieron a detectarla en los videos. Sin embargo, la reconstrucción que hicieron durante las horas siguientes determinó que "él la mató, escondió el cuerpo y después volvió al camping donde se duchó y se fue a descansar" explicó una fuente cercana a la investigación a El Destape.
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Según esa reconstrucción, Ángel atacó a Débora en la carpa donde la golpeó y asfixió. Luego trasladó el cuerpo hasta un punto del camping donde lo escondió para, durante la noche, forzar un alambrado y arrastrar el cuerpo casi media cuadra hasta cruzar la calle hacia un predio conocido como "El lago de los cisnes". Allí, señaló una fuente del expediente, "usó algún tipo de herramienta para enterrar el cuerpo. Era un pozo pequeño, como hecho a las apuradas, pero en un lugar que no era tan sencillo descubrir a simple vista". Sin embargo, con la reconstrucción de las cámaras de seguridad del camping lograron determinar una zona más precisa de búsqueda y tras algunas horas descubrieron el cuerpo.
Según los primeros informes en el lugar, el cuerpo presentaba señales de golpes y de asfixia pero también tenía señales de lesiones post mortem. Es por eso que el fiscal Walter Pierrestegui ordenó una rápida autopsia mientras siguen recabando pruebas en la zona del camping. Así, las autoridades confirmaron que a unos 15 minutos de caminata, en un parador de playa que hace un tiempo fue destruido por un incendio encontraron la carpa y ropas de Débora. Esos elementos tenían restos de manchas hemáticas que ahora están siendo peritadas. Además, en los alrededores del lago de los cisnes encontraron ropas y las zapatillas de Débora, que según los investigadores parecía que las habían tirado sobre un árbol pero el viento hizo que una cayera al piso y otra quedara enganchada en una rama.
En medio de la investigación y tras imputar al femicida, este no sólo se negó a declarar sino que se negó rotundamente a que le realizaran pericias psiquiátricas. "Es algo llamativo" aseguró el Fiscal ante la negativa pero aseguró a El Destape que "hay varias pruebas más que se sumaron al expediente y que permiten reconstruir" el camino y el plan del femicida. Entre esas pruebas, los investigadores descubrieron que luego de enterrar el cuerpo de Débora, Ángel la llamó desde su celular y le envió mensajes. La hipótesis que manejan los investigadores es que Ángel Gutiérrez buscaba plantar pruebas en distintas zonas y luego escapar del lugar para mentir acerca de la desaparición de Débora y desviar la investigación.
Ahora, la expectativa de la investigación está puesta en reunir las pruebas lo antes posible y se espera que en los próximos días el Fiscal Pierrestegui pida la prisión preventiva de Ángel Gutiérrez. Además, buscan recopilar los antecedentes y saber si pueden llevarlo pronto a juicio para darle respuesta a la familia y a los hijos de la víctima que sólo reclaman Justicia por Débora.
