En la previa del comienzo de la campaña electoral en Brasil, el Tribunal Superior Federal (TSF) de ese país hizo lugar a las impugnaciones contra el ex presidente Luiz Inacio Lula Da Silva y lo dejó fuera de la carrera por llegar al Gobierno.

El ente judicial se apoyó en la ley de "ficha limpia", impulsada por el propio Lula, que impide la postulación de candidatos que tengan sentencias de segunda instancia.

La proscripción del ex jefe de Estado cambia de forma radical el panorama de los comicios brasileños, ya que Lula arrasaba en las encuestas de intención de voto de cara al próximo 7 de octubre.

Seis de los siete magistrados decidieron la prohibición del líder del PT, quien cumple una condena de segunda instancia desde abril por una supuesta coima que nunca fue comprobada con documentos.

La persecusión contra Lula no sólo implica su eliminación como candidato, sino que se le prohíbe incluso aparecer en los afiches de campaña ni en los espacios de propaganda destinados al PT de ningún medio. En tanto que la fuerza política tendrá un plazo de 10 días para definir un nuevo candidato.

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