La inconveniencia permanente

02 de agosto, 2020 | 00.05

Hace 73 años, la ley 13.010, también conocida como Ley Evita, reconoció la igualdad de derechos políticos entre mujeres y hombres, entre ellos el derecho de las mujeres a elegir y ser elegidas para cualquier cargo político nacional. Estableció de esa forma el verdadero sufragio universal, ya que el mal llamado sufragio universal que los radicales consiguieron a los tiros unas décadas antes sólo involucraba a quienes habían tomado la precaución de nacer varones. 

Viajamos al día después de las PASO 2019

Que las mujeres pudieran votar generó cierta polémica, aún entre quienes exigían el reconocimiento de ese derecho elemental. Victoria Ocampo, feminista apasionada, se opuso a la medida ya que desconfiaba del gobierno que la había lanzado. Para Victoria, los derechos políticos femeninos eran un instrumento de liberación en la medida en que fuesen ejercidos por mujeres salidas de la ignorancia, una cualidad que no le reconocía ni a Eva ni probablemente tampoco a sus entusiastas.

En la visión de la fundadora de la mítica revista Sur, el sufragio femenino debía ser implementado por gobernantes que respondieran a sus exigencias de calidad y ejercido por ciudadanos liberados de la “efervescencia de la masa”. Por suerte para nuestro país, la sociedad entendió que el reconocimiento de derechos se debe llevar a cabo sobre la ciudadanía existente, aún imperfecta, y no esperar a contar con una ciudadanía tan virtuosa como imaginaria. 

En su discurso de asunción, Alberto Fernández anunció querer terminar con los sótanos de la democracia, concepto que repitió en marzo, en la apertura de sesiones ordinarias. En sus palabras: “Nunca más a una justicia que es utilizada para saldar discusiones políticas, ni a una política que judicializa los disensos para eliminar al adversario de turno (...) Nunca más a los sótanos de la democracia.”

Esta semana, el presidente anunció la creación de una comisión que analizaría cambios en la Corte Suprema y el Consejo de la Magistratura y el envío al Congreso de un proyecto de ley para modificar la Justicia Federal, el cardumen de Comodoro Py cuyo desprestigio es reconocido incluso por quienes se benefician con sus operaciones.

Como ocurrió con el voto femenino, la iniciativa del oficialismo generó rechazo incluso entre quienes han criticado el funcionamiento de la justicia desde hace décadas y también entre quienes no conocen el proyecto. Pasamos así de escuchar denuncias contra Alberto Fernández por estar enamorado de la cuarentena y haber cerrado el Congreso a escuchar indignaciones por enviar un proyecto a ese mismo Congreso cerrado en plena pandemia.

El pensamiento reaccionario nos vuelve a explicar que lo urgente es esperar.

Por su lado, el ex presidente Mauricio Macri decidió partir a Francia con su familia y aprovechar para dar un paseo por Suiza. La razón del viaje en plena pandemia- una reunión con Gianni Infantino, el también procesado presidente de la FIFA- fue desmentida por el propio organismo como ocurrió en su viaje anterior a Paraguay. En todo caso, los medios no se indignaron con ese viaje como solían hacerlo con CFK y sus desplazamientos a Cuba a visitar a su hija Florencia. Tampoco hicieron incapié en el costoso hotel elegido por la familia Macri para su estadía ni calcularon cuantas AUH se podría pagar con ese gasto. Se ve que han madurado. El ex presidente se habría comprometido a cacerolear desde el balcón de su habitación con vista al Grand Palais durante el próximo banderazo. Un gesto encomiable. 

Luego de que la propuesta superadora del gobernador Omar Perotti dejara de serlo, el presidente anuló por DNU la intervención de Vicentin- frenada por un juez que en un fallo extravagante no analizó la inconstitucionalidad del decreto pero decidió no cumplirlo- y anunció que el gobierno buscaría recuperar los préstamos a la empresa cerealera iniciando acciones legales. Lamentablemente, el ejemplo del Correo Argentino, un conflicto infinito que no logra saldarse en los tribunales, demuestra que la velocidad de la Justicia puede no ser acorde a las expectativas de las arcas públicas. La última chance será que la Inspección General de Personas Jurídicas de Santa Fe pueda actuar, iniciativa que depende del juez a cargo. 

No sabemos si esta posibilidad generará un nuevo cacerolazo en defensa de los intereses de los accionistas mayoritarios, esos gringos trabajadores de manos callosas perseguidos por triangular distinto, pero ya estamos preparando nuestro Fiat Duna para salir en defensa de la república y coso. 

Imagen: En el Instituto Patria, una oficial de La Cámpora prueba el nuevo respirador venezolano-iraní (cortesía Fundación LED para el desarrollo de la Fundación LED) 

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