A dos días del debate por la Interrupción Voluntaria del Embarazo, Alfredo Olmedo, diputado de Salta, la provincia con mayor tasa de abortos clandestinos del país, se refirió al proyecto con una serie de insólitas propuestas.

En primer lugar, el diputado cuestionó: “Los chiquitos que matan, ¿dónde los van a poner? ¿Les vamos a hacer un cementerio para los chiquitos, o los van a tirar a la basura? Es un chico muerto, no es un residuo. Están matando a un chico, por lo menos háganle un lugar donde enterrarlo”.

Para los violadores, en tanto, sostuvo que él propone “máxima pena, quitarle todos los bienes, que tengan que trabajar toda la vida, castración física, cortársela”. Esto implicaría “un pequeño corte en la uretra donde no tiene más erección”, y también planteó que “si hubo un femicidio” se lo condene a “pena de muerte”.

Por otro lado, Olmedo sostuvo que un embarazo es “una bendición de Dios” mientras que en un aborto “se está matando al chico”, y culpabilizó a la madre y el padre por haber tenido “la suficiente decisión de tener relaciones sexuales”. “Háganse responsables”, espetó, durante su entrevista en ADN por C5N.

Aún así, manifestó que está a favor del aborto en caso de violación pero “de una violación real, no de esas que llegan y dicen ‘me violaron, no sé cuándo, no sé qué día’”, y defendió que “está confirmado que hubo muchas denuncias que no fueron tales”, con lo cual cuestionó la legitimidad de las víctimas de violación.

También cuestionó que se busque la gratuidad del aborto y propuso que si se legaliza tanto la madre como el padre “devuelvan” el costo del procedimiento, porque sino habrá que pagarlo “con los impuestos o con la plata del Fondo Monetario Internacional”.

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