Para tratar de salvar al amigo de Macri, Gustavo Arribas, el juez federal Claudio Bonadio acusó al delator Leonardo Meirelles y solicitó su extradición a nuestro país. Además, denunció a los fiscales que le tomaron declaración en Argentina, vía Skype: Federico Delgado y Sergio Rodríguez. Lo que no reparó el inefable magistrado es que su pedido es inconstitucional en Brasil.

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El polémico juez pidió formalmente a Brasil que extradite a uno de los detenidos que dieron origen a la mega causa de corrupción conocida como Lava Jato. Así, dio vuelta la acusación para exculpar al jefe de la AFI y poner la lupa sobre el denunciante, que manejaba una cueva donde se movían dineros indebidos de Odebrecht hacia y desde paraísos fiscales.

Sin embargo, el pedido no se podrá efectivizar. En el artículo 5, inciso 51, de la Constitución política de Brasil, sancionada en 1988, queda establecido que "ningún brasileño será extraditado, salvo los naturalizados, en casos de crimen común cometidos antes de la naturalización o de comprobada vinculación en narcotráfico".

Meirelles es brasileño de nacimiento y, como tal, le cabe esta "inmunidad" que estipula la Carta Magna del país vecino. Por lo tanto, es imposible que Bonadio pueda traer al país al doleiro para indagarlo. Otro capítulo más de la ley paralela con la que suele manejarse el magistrado.

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