16 de diciembre, 2019 | 16.33

Santa Fe: ministro de Omar Perotti se enojó y le mandó un fuerte audio al jefe de la Policía de Rosario

Marcelo Saín tuvo que dar su primer gesto de autoridad ante una marcada de cancha policial. Desde el peronismo sospechan que quieren “limarlo” para truncar una reforma de la fuerza.

El que esperaba un verano tranquilo tras la asunción de Omar Perotti como gobernador de Santa Fe, se equivocó. A solo días de tomar el cargo, el ministro de Seguridad de esa provincia. Marcelo Saín, ya tuvo un cruce público con parte de la cúpula policial, que intentó hacer algunas "picardías" para marcarle la cancha y resistir la tan mentada reforma de la fuerza que viene anunciando el criminólogo desde antes incluso de que fuera nombrado al frente de la cartera más caliente de todo el gabinete. La jugada obligó a Saín a dar un severo gesto de autoridad para mostrar la conducción política y civil de la fuerza.

Impuesto a las Grandes Fortunas

Todo empezó el jueves de la semana pasada, luego que el flamante ministro presentara su equipo de trabajo en el área, formado por gente de su extrema confianza. Nombró al jefe de la Tropa de Operaciones Especiales Maximiliano Bertolotti y su segunda, Mariana Olivieri (trabajó con ambos cuando comandó el Organismo de Investigaciones) en dos puestos clave, y puso debajo suyo en la cadena de mando a Guillermo Montenegro, que estuvo entre 2012 y 2015 al frente de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, una fuerza que condujo el mismo Saín durante el kirchnerismo.

En tanto, como jefe de policía eligió a Víctor Sarnaglia, un comisario retirado que también estuvo en las TOE y ayudó en la creación de la Policía Metropolitana, y que desde la cartera definieron como “un comisario europeo” por sus modos y su formación académica. En su discurso, el titular de la cartera de seguridad enfatizó que no permitirá “ningún pacto de gobernabilidad directa o indirecta con el delito” y que “no puede haber más delitos protegidos por el Estado”.

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Se va a poner picante

Las resistencias de algunos sectores de los uniformados, que son casi 21 mil hombres y mujeres en Santa Fe, no se hicieron esperar. El viernes presentaron la renuncia los jefes policiales de Rosario, Rafaela y Reconquista (tres de las ciudades más grande de la provincia) marcando diferencias con la nueva conducción. Marcelo Gómez, al frente de la unidad rosarina desde diciembre de 2018, dijo que nadie se había comunicado con él desde el cambio de gestión. Fue desmentido y su renuncia no fue aceptada. Pero la cosa no quedó ahí.

El viernes por la noche comenzó a circular el rumor de que se había retirado la custodia policial externa y permanente de edificios estratégicos de la ciudad, entre ellos los Tribunales provinciales y el Centro de Justicia Penal, considerados posibles blancos de ataques mafiosos por distintas balaceras que han ocurrido en el pasado reciente. Hastiado, y queriendo mostrar autoridad, Saín le envió un duro mensaje de WhatsApp a Gómez en el que le ordena que restituya el servicio de seguridad. El audio circularía febrilmente por los teléfonos de periodistas y llegaría finalmente a los medios masivos.

En el extracto, el ministro le ordena a Gómez de forma imperativa y bajo amenaza de denuncia penal por incumplimiento de deberes de funcionario público que “haga lo que tiene que hacer”, y le advierte: “Le ordeno que restituya eso, porque de lo contrario voy a ir para allá y la cosa se va a poner picante". La respuesta de Gómez fue rápida y escueta: "Buenas noches ministro. Ya está establecido". Sin embargo, el hecho desencadenó una investigación de oficio del Ministerio Público de la Acusación para determinar si el vacío en los relevos de la custodia provino de una orden superior de Gómez.

Conspiraciones

Algunos vieron detrás una movida de sectores oscuros de la policía, pero otros dicen (en off) que la gestión que se fue también metió la cola. "Lo empiezan a querer limar porque no está arreglado", comenta en off un dirigente peronista ante la consulta de este portal. Se refiere a la complicidad con el delito que impera en algunos sectores de la fuerza. "No creo que le doblen el brazo", anticipa la fuente, mostrando su absoluta confianza en el ministro. "Hay operaciones del socialismo para deslegitimar al nuevo gobierno y particulamente a Saín", deslizó un asesor, con una visión más conspirativa.

Está claro que Saín es un hombre experimentado y de carácter. Sus primeros pasos los dio al lado de León Arslanián, durante la reforma de la Maldita Policía, la indomable Bonaerense de Eduardo Duhalde. Es colega y conoce desde hace años, de la Universidad de Quilmes, a la ministra de Seguridad de la Nación, Sabrina Frederic (que también viene de las áreas sociales y con la que se reunió este lunes), por lo que está asegurado un trabajo en línea entre ambas órbitas. Hace años que trabaja en la provincia y la conoce bien. Y está claro que Perotti lo eligió para limpiar una policía fuertemente sospechada de tener que ver con la penetración del narcotráfico en la región.

En este marco, cabe decir que lo que puede generar dudas es el resultado de este tipo de gestos ampulosos entre los jefes y mandos medios policiales. “Si no me van a tener respeto, que por lo menos me tengan miedo”, parece decir el ministro con la actitud que tomó ante la desobediencia, para dejar en claro que será la política la que ejerza la conducción del sistema de seguridad pública y el policial. El último intento de algo similar fue durante la gestión de Antonio Bonfatti, con el ministro Leandro Corti, que tenía ideas similares a Saín. Se quedó sin respaldo político y duró solo seis meses.

En ese sentido, Saín ya presentó la creación de dos nuevas áreas: la Agencia de Investigación Criminal (AIC), que reemplazará a la Policía de Investigaciones (PDI); y la Agencia de Control Policial, que suplanta a la Dirección de Asuntos Internos. También adelantó que esta semana dispondrá el pase a retiro de 50 comisarios y hará nombramientos. Habrá que ver si desde la fuerza hay otra contestación simbólica o si el primer round termina con la medición de fuerzas. No es casual que cada vez que la policía se pelea con un ministro, sucede algún crimen de resonancia mediática que pone en jaque al funcionario: lo que en la jerga se conoce como “tirar un muerto”. Esperemos que esta vez no sea la moneda de cambio. Como sea: va a ser difícil que haya un verano tranquilo en la provincia.

 

* Nicolás Maggi es corresponsal de El Destape en Santa Fe.

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