El escándalo revelado por el sitio The Intercept vuelve a sumar un nuevo capítulo y demuestra aun más cómo el Lava Jato estuvo dirigido para comprometer al ex presidente Lula Da Silva y sacarlo de la carrera por la presidencia usando métodos ilegales. 

En una nueva saga, publicada en simultáneo con Folha De Sao Paulo, muestra conversaciones entre el equipo de fiscales en los cuales ponían en cuestión la delación premiada del empresario que comprometió a Lula en el caso del departamento de Guarujá, por el cual el ex presidente quedó encarcelado desde abril del año pasado. 

"Ellos (por OAS) ni querían traer el departamento de Guarujá", le escribió el fiscal Sérgio Bruno Cabral Fernandes a un grupo de colegas que negoció la delación premiada de Leo Pinheiro, directivo de OAS. Pinheiro cambió varias veces su declaración durante un año hasta que suscribió el acuerdo con la fiscalía justo cuando declaró en contra del ex presidente. 

"Decían que no había crimen", afirmó Fernandes sobre OAS, en referencia al caso con el que apuntaron al líder del PT. En los chats entre fiscales de la causa que comandó Sergio Moro, hoy ministro de Justicia, se destaca la desconfianza sobre la declaración de Pinheiro, lo que resultó luego la base de la acusación contra Lula. Ante esa desconfianza, el fiscal Januário Paludo directamente reconoce que las negociaciones con eran inútiles y sugirió meter preso al empresario por no declarar lo que querían. 

Otros mensajes ya habían mostrado el rol de Moro, quien dirigía la labor del equipo de fiscales, algo prohibido por las leyes brasileñas, y sugería movimientos para dar imagen de imparcialidad, mientras se negaba a investigar al ex mandatario Fernando Henrique Cardoso. La revelación del caso puso en cuestión la imagen de luchador contra la corrupción que se había ganado Moro en parte de la sociedad brasileña, sobre todo en el arco anti-petista.