Cuando Julio Cortázar llevaba 24 años lejos del país y estaba vinculado a los movimientos de liberación en América Latina, la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPPBA) registraba el legajo N° 3178; con seis datos del escritor: apellido, nombre, nación, localidad, profesión y antecedentes sociales. Cortázar. Julio Florencio (el segundo nombre escrito a mano alzada). Arg. Francia. Escritor. Entidad "Habeas".

En cuanto a "Habeas", se trata de una organización creada por Gabriel García Márquez para defender a prisioneros políticos, y uno de los que adhirió a ella fue Julio Cortázar.

Un memorando del 21 de mayo de 1979, con origen en el Batallón de Inteligencia 601 y remitido al Director General de Inteligencia, advierte que OPCIÓN (órgano de difusión del Partido Socialista de los Trabajadores) transcribe una carta fechada "México Dic./78", firmada entre otros por Julio Cortázar.

El documento de inteligencia recupera algunos pasajes de esa carta en los que se expone la finalidad de la organización: "poderosa campaña de solidaridad con los pueblos latinoamericanos que padecen la tiranía, la barbarie y la negación de sus esenciales derechos humanos [...] Más que poner en evidencia a los verdugos, se procurará, hasta donde sea posible, clarificar la suerte de los desaparecidos y allanar a los exiliados los caminos de regreso a su tierra".

La última información sobre Cortázar en el archivo de la DIPPBA corresponde a un parte del 20 de mayo de 1980: el estudio en cuestión, a cargo de representantes de las tres Fuerzas Armadas a nivel de secretarios generales, consideraba que "ante la puesta en vigencia de la nueva Ley de Radiodifusión (pronta a salir), debe existir cierta elasticidad en las prohibiciones que emanan de la fórmula en cuestión".

Aun así, Cortázar fue calificado con un F.4. En ese momento, la calificación F.4 era el máximo grado de prohibición: "registra antecedentes ideológicos marxistas que hacen aconsejable su no ingreso y/o permanencia en la administración pública, no se le proporcione colaboración, sea auspiciado por el Estado, etc". La calificación significaba, de hecho, la prohibición de presentarse públicamente o difundir su obra.

Nunca se cumplió con la sugerencia: el gobierno militar no le quitó su ciudadanía; la prohibición que pesaba sobre Cortázar sólo era una prohibición meramente de forma, no fue necesaria su aplicación porque el escritor nunca volvió, ni reclamaría "colaboración" o "auspicio" de un gobierno genocida al que denunció permanentemente en la prensa internacional.

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