Liberaron a Alejo Milanesi y Juan Pedro Guarino, dos de los rugbiers detenidos por el asesinato de Fernando Báez Sosa

AlejoMilanesi y Juan Pedro Guarino salieron del penal de Dolores por pedido de la fiscal del caso y orden del juez, tras no haber sido identificados en las ruedas de reconocimiento.

10 de febrero, 2020 | 16.53

Alejo Milanesi, de 20 años, y Juan Pedro Guarino, de 19, dos de los rugbiers detenidos por el asesinato de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell, fueron liberados a pedido de la fiscal de la causa que solicitó, al mismo tiempo, la prisión preventiva para los otro ocho acusados del aberrante hecho.

QUÉ LA DEVUELVAN

Verónica Zambroni, que lleva adelante la investigación, ordenó su liberación y ambos salieron de la cárcel de Dolores después de las tres de la tarde, sin hacer declaraciones. A pedido de la fiscal, el juez David Mancinelli determinó su salida del penal porque los jóvenes no fueron identificados en el lugar de la brutal golpiza durante las rondas de reconocimiento ni por las cámaras de seguridad de la zona.

En un escrito, la fiscal destacó que "a la luz del resultado negativo de la diligencia de reconocimiento de personas en relación a los encausados Guarino y Milanesi, debe cesar la medida de coerción personal que pesa sobre ellos, en relación a la conducta endilgada en autos; dado que toda duda en el proceso debe ser valorada a favor de los imputados".

En tanto, el fiscal general de Dolores, Diego Escoda, explicó que "no hay elementos, ni méritos suficientes para mantenerlos en prisión, aunque todavía siguen sometidos a proceso hasta que se completen elementos de prueba".

Sin embargo, sí se solicitó la prisión preventiva para Luciano Pertossi, de 18 años; Ayrton Viollaz, de 20; Matías Benicelli, de 20; Blas Cinalli, de 18; Máximo Thomsen, de 20; Enzo Comelli, de 19; Ciro Pertossi, de 19, y Lucas Pertossi, de 20.

Tanto a Thomsen como a Pertossi se los considera como coautores del delito de "homicidio agravado por concurso agravado por el concurso premeditado de dos o más personas", mientras que al resto se los acusa de ser partícipes primarios.

El expediente consta de 250 páginas y se indica que estos dos "se abalanzaron sobre Báez Sosa para agredirlo físicamente por detrás, en forma premeditada y con el fin de darle muerte". En el análisis se concluye que el asesinato había sido acordado con el resto de los implicados, "facilitando y posibilitando éstos la comisión del suceso delictivo al resultar superiores numéricamente y al rodear a la víctima y a sus amigos entre todos, impidiendo que ésta pudiese defenderse por sí sola e incluso que sus amigos pudiesen hacerlo, quienes también fueron violentamente agredidos, recibiendo golpes en el cuerpo, causándoles a algunos de ellos lesiones corporales también".

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