La hora de pedir prestado

10 de octubre, 2015 | 20.52
El próximo presidente necesitará dólares cuanto antes y sus asesores ya comenzaron a pasar la gorra. La asamblea anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial en Lima, Perú, que terminó este sábado, fue el marco propicio para que emisarios de Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa aceiten sus contactos con burócratas de organismos multilaterales y ejecutivos de los principales bancos de inversión, como el Citi, JP Morgan, Merrill Lynch y otros.

Los tres equipos económicos juzgan que esos créditos son tan necesarios como el agua. Según estimaciones privadas, Argentina necesita conseguir cuanto antes entre u$s 10.000 y 15.000 millones para comenzar a corregir desequilibrios, destrabar el pago de utilidades a empresas (algo urgente para promover la inversión) y recomponer reservas en un escenario de caída del comercio mundial que evaporó el superávit comercial, prácticamente la única fuente de divisas de los últimos años.

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Scioli envió a Lima a su asesor financiero estrella, el ex presidente del Banco Central y ex director del FMI Mario Blejer, y a su ministra de Economía bonaerense, Silvina Batakis. Ésta mantuvo una agenda de bajo perfil en su rol de funcionaria pública encargada de negociar y gestionar los créditos de los organismos multilaterales en la provincia.

Blejer fue el encargado de pescar con anzuelos pro mercado ante auditorios ávidos de escuchar que el candidato del Frente Para la Victoria mejorará su relación con el mundillo financiero. Blejer planteó que Scioli podría normalizar la relación institucional con el FMI al permitir la auditoría del articulo IV del estatuto del organismo, que Argentina impide desde que se desembarazó de la deuda con el Fondo, en 2006. Y sugirió que el país está llegando tarde a la "fiesta del crédito" barato que disfrutaron los países emergentes en la última década. Sus declaraciones le valieron tirones de orejas del kirchnerismo duro, con el ministro de Economía, Axel Kicillof, a la cabeza, y aclaraciones del propio Scioli.

Tanto Blejer como Batakis coinciden en que Argentina tiene margen para aumentar los créditos con los organismos multilaterales, aunque sin recurrir al FMI. Sostienen que pueden ampliar los préstamos para infraestructura y programas sociales del Banco Mundial, la Corporación Andina de Fomento (CAF), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Fonplata.

Un técnico del BM, sin embargo, advirtió que los montos disponibles para cada país tienen un límite y que Argentina no está muy lejos de ese tope. Afirmó, además, que las ejecuciones son plurianuales. En septiembre, Argentina y el Banco Mundial acordaron que el país dispondrá de fondeo para este tipo de proyectos por u$s 5000 millones en los próximos cuatro años, de los cuales ya comenzarán a ejecutarse u$s 1500 millones. Con el resto de los organismos multilaterales hay planes de desembolsos por otros u$s 6000 millones para los próximos años. Así, los organismos multilaterales no aportarían esa "lluvia de dólares" que buscan los técnicos del sciolismo, que descarta acudir al "prestamista de última instancia" FMI.

La visión de Martín Redrado, el economista del Frente Renovador no es muy distante. El ex presidente del Banco Central cree que Argentina podría acceder a u$s 4000 millones extra para financiar infraestructura. Redrado llegó a Lima a codearse con el mundo financiero. Redrado, aclararon en el Frente Renovador, no fue en representación del espacio que conduce Sergio Massa. Blejer y Redrado mantuvieron encuentros por separado con integrantes del Instituto Internacional de Finanzas (IIF), una entidad que agrupa a ejecutivos de los principales bancos del mundo.

Miguel Bien, el otro asesor económico financiero de Scioli, ya dijo que Argentina necesita créditos puente para poder realizar ajustes graduales en la economía, sin devaluar de golpe. Bien cree que la probable gestión sciolista podrá recomponer la relación con el mercado. Sabe que, para eso, deberá primero cerrar la contienda con los fondos buitre. Scioli tiene el respaldo de los gobernadores del PJ para encarar una negociación más amplia con los holdouts. Bien sugirió que podría negociarse una quita del 30% de la deuda (que, sumados los reclamos me too, orilla los u$s 10.000 millones), y buscar plazos largos de pago.
La lectura del macrismo es más cruda, pero igual de optimista en caso de llegar al Gobierno. Volaron a Lima el presidente del Banco Ciudad, Rogelio Frigerio, el gerente general de la entidad, Hernán Lacunza, y un grupo de técnicos del banco. El viernes llegó Carlos Melconian, el economista más ríspido que tiene Macri y el que promueve un ajuste con devaluación sin ningún disimulo ("el hit del verano va a ser el pass trough", dijo la semana pasada en un seminario, en referencia al traslado a precios de una combinación de devaluación y suba de tarifas).

El equipo económico de Macri buscó posicionar su visita como el inicio del "regreso al mundo", una frase que repitieron Frigerio y Lacunza desde Lima, donde mantuvieron reuniones mano a mano con banqueros y ejecutivos de fondos de inversión especializados en países considerados "riesgosos", como Blackrock. ¿Qué significa eso? "Argentina tiene que volver a integrarse al mundo, hablar con sus vecinos y volver a crecer", dijo uno de los participantes de la comitiva del Pro. Ese "regreso" implica normalizar las relaciones con el FMI ("Somos socios, tenemos que dejar de ser la excepción") y llegar a un acuerdo con los fondos buitre (es uno de los problemas, de las restricciones que enfrenta Argentina", dijo la fuente).

En el Pro creen que hay alternativas de financiamiento hasta que llegue ese necesario acuerdo con los holdouts. Admiten que el Gobierno encontró ventanas al endeudarse con títulos de deuda emitidos bajo ley argentina, difíciles de bloquear, aunque el juez Thomas Griesa juró perseguir a los bancos que se interesaron en este tipo de colocaciones. Esas emisiones (a tasas que casi duplican a las del resto de la región, la única manera de conseguir divisas bajo esas condiciones) y créditos de organismos internacionales serían un puente hasta "normalizar" del todo la relación con el mundo financiero.

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