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Frente a la persistencia de huelgas y manifestaciones, el gobierno francés otorga una concesión “provisoria”

El primer ministro, Édouard Philippe aceptó retirar "temporalmente" del proyecto de reforma previsional la edad de equilibrio a los 64 años.

12 de enero, 2020 | 18.41
Ante la persistencia de huelgas, el gobierno francés otorga concesión “provisoria” | El destape en francia

Este era el reclamo principal de Laurent Berger, secretario general de la CFDT, sindicato reformista que junto a la UNSA exigían el retiro de esta cláusula del proyecto de reforma de las jubilaciones.

La aparente concesión, ademas de provisoria, solo incluiría a los que se jubilen antes del 2027. Con esta maniobra de un supuesto "compromiso", el primer ministro trajo a la mesa de negociaciones a los sindicatos que más le importan, es decir aquellos cuyos dirigentes están de acuerdo con el proyecto de “jubilación universal por puntos”. El objetivo principal del gobierno es dividir el frente sindical par imponer in fine el proyecto de reforma sin grandes concesiones. 

En contrapartida, el gobierno acepta la idea de una “conferencia de financiamiento de las jubilaciones” que deberá proponer antes de finales de abril una solución alternativa a la edad de equilibrio de 64 años. Édouard Philippe precisa que "las medidas destinadas a restablecer el equilibrio no deben conducir a pensiones más bajas para preservar el poder adquisitivo de los jubilados, ni a costos laborales más altos para garantizar la competitividad de nuestro economía ". Resulta difícil creer que los sindicatos y la patronal puedan llegar a un acuerdo en abril, sobre todo con estas condiciones impuestas. Si no hay acuerdo, el gobierno decidirá por decreto.  

Los manifestantes que salieron a las calles el jueves 9 y el sábado 11 de enero exigen la retirada total del proyecto de Emmanuel Macron. El viernes 10, la Intersindical compuesta por la CGT, FO, FSU, CFE-CGC y Solidaires (así como las organizaciones estudiantiles) ya habían anunciado tres nuevos días de huelga y movilización, el 14, 15 y 16 de enero. Ademas de los trabajadores ferroviarios y del Metro parisino, varias refinerías fueron bloqueadas, los abogados le tiraron sus togas a la ministra de justicia mientras pronunciaba un discurso, las urgencias hospitalarias siguen en huelga desde hace diez meses, trabajadores de la enseñanza y estudiantes siguen fuertemente movilizados como así también periodistas de radio y televisión. 

Se acentúa la represión

El jueves 9, unidades de la Brigada Motorizada de Represión de la Acción Violenta Motorizada (BRAV-M) atacaron tres veces la columna principal de la manifestación de París, hiriendo a sindicalistas y periodistas. Un oficial de policía usó su LBD (lanzador de balas de goma) contra la multitud a menos de un metro. Manifestantes pacíficos, activistas sindicales y periodistas resultaron heridos en estos ataques. Irene, delegada sindical de Unsa-RATP, fue severamente golpeada en la cabeza con un bastón telescópico. Audrey, enfermera y militante de SUD-Santé (AP-HP) fue severamente golpeada en el suelo. Dos periodistas, Simon-Pierre Sokoury y Jean Segura también resultaron heridos durante su arresto. Según Mediapart, el sábado 11, la coordinación de los médicos de primeros auxilios atendió a 124 heridos - 25 de los cuales eran graves-, así como a 980 personas afectadas por los gases lacrimógenos.

A los casi 40 días de huelga y movilizaciones, el gobierno insiste en utilizar la represión para disciplinar a los huelguistas. Sin embargo la determinación de los trabajadores sigue siendo importante a pesar del desgaste que significa perder, para muchos, un mes de sueldo. 


El sábado 11 la CGT anunció 150 000 manifestantes en París contra 370 000 en la capital dos días antes y "casi 1,7 millones" en Francia (contra 1.8 millones el 17 de diciembre)”. El sindicato también contó 216 manifestaciones en toda Francia este mismo sábado. Philippe Martínez, secretario general de la CGT, antes del inicio de la manifestación declaró : "Este sábado es el tercer día de protesta en esta semana. Esto permite en particular que los "chalecos amarillos" vengan y desfilen porque sigue siendo complicado ir a la huelga para muchos empleados de empresas privadas. Mantenemos la misma consigna: retirada del proyecto y negociaciones reales para mejorar el sistema actual ".
Según relata Mediapart, unos 200 huelguistas (la mayoría ferroviarios y trabajadores del metro) se reunieron en asamblea general en Vincennes, en los suburbios de París, mientras que en casi todas partes en Île-de-France, asambleas similares decidieron continuar la huelga. El diputado Alexis Corbière, invitado al igual que otros diputados de La France insoumise, del Partido Comunista o miembros del NPA(Nuevo Partido Anticapitalista) para hablar, exclama: "Es una cuestión política: el gobierno no tiene derecho a usar su policía para sofocar una manifestación pacífica, ¡no se utiliza a la policía para atacar a los sindicalistas! ". Un trabajador ferroviario, interviene con cierta amargura, colocando a toda la "familia de izquierda” frente a sus responsabilidades: " Si hoy estamos tragando liberalismo en cada comida, es vuestra culpa: Qué esperan para unirse? “

En efecto, si no hay un frente unitario de todas las fuerzas de izquierda que pueda constituirse como alternativa política al macronismo neo-liberal y a la extrema derecha de Le Pen, los esfuerzos de los trabajadores con sus huelgas y movilizaciones, incluidos los “chalecos amarillos”, corren el riesgo de diluirse. Las próximas elecciones municipales de marzo podrían ser una excelente oportunidad para verificar si la izquierda es capaz de unificarse en un proyecto anti-liberal, ecologista e igualitario.

Una primera buena noticia: en Marsella, la segunda ciudad francesa, se acaba de confirmar una lista de izquierda unitaria llamada “Primavera Marsellesa”. Compuesta por asociaciones ciudadanas, miembros de la France insoumise, el PCF y el Partido Socialista, la lista esta dirigida por Michèle Rubirola, una ex dirigente del partido EELV (ecologista). La “Primavera Marsellesa” se presenta como una verdadera alternativa a la derecha desgastada y dividida de Jean-Claude Gaudin, que gobierna desde hace 25 años. Un ejemplo a seguir.
 

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