Elecciones en Uruguay: Cómo es el plan del Frente Amplio para ganar el balotaje

El oficialismo uruguayo renovó el comando electoral. Yamandú Orsi, Intendente de Canelones y referente del mujiquismo, será el portavoz de una campaña que apuntará a ganar el voto del interior, de los independientes y la confianza de los sectores populares.

05 de noviembre, 2019 | 12.44

El sistema de ballotage presidencial uruguayo tiene 20 años de existencia. Fue impulsado por los partidos tradicionales Blanco y Colorado en el marco de una reforma electoral con el objetivo  preciso de evitar el acceso de la coalición izquierdista Frente Amplio al gobierno. La entente progresista venía creciendo paulatinamente en votos desde fines de los años setenta hasta conseguir un tercio de la adhesión del electorado. Fue en ese momento cuando sonó la alarma en el bipartidismo conservador local y, por lo tanto, idearon la segunda vuelta como una suerte de cepo para evitar la coronación frenteamplista.

En 1999 esa idea dio frutos, el oncólogo montevideano Tabaré Vásquez triunfó en primera vuelta pero perdió cuando la ciudadanía volvió a concurrir al cuarto oscuro. Sin embargo, la ola tricolor se hizo invencible en los siguientes comicios presidenciales. Incluso, pudo vencer en instancia de ballotage al Partido Nacional dos veces. Ahora, el candidato opositor Luis Lacalle Pou –abogado, hijo de un ex Jefe de Estado- aspira a que la tercera sea vencida. Su cálculo no parece desmedido. Hasta el momento ha recibido el apoyo natural del Partido Colorado, de la formación ultraderechista Cabildo Abierto y de formaciones menores como el Partido de la Gente y el Partido Independiente. Los números parecen estar a favor de Lacalle Pou.

Pero la política aún no, contesta en una recomendable y extensa entrevista la Vicepresidenta Lucía Topolansky, ex guerrillera Tupamara, compañera de José Mujica, nacida en un ambiente recoleto y con muchas millas de vuelo en la política oriental, ya sea organizando la resistencia a la Dictadura o hilando consensos legislativos. “El desafío del FA no es convencer a los dirigentes, porque los dirigentes ya estaban convencidos antes del balotaje aparentemente, sino dirigirse a los electorados, porque los electorados de todos los partidos, incluido el nuestro, son variopintos. Hay gente que es más del carozón de un partido, hay gente que es más periférica y hay gente que es más eventual”, precisa Topolansky en el reportaje mencionado al portal La Diaria titulado “Los dos balotajes los ganamos contra el Partido Nacional y contra un Lacalle”.

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En otro pasaje interesante de ese diálogo una Topolansky más encendida en su discurso a su habitual narrativa componedora advierte: “Cuando tú subes a un avión, te dicen que pongas el celular en modo avión. Bueno, yo desde el principio estoy en modo ganar, y sigo en modo ganar. No empiezo a especular si pasó esto o lo otro, porque ahí ya empiezo a perder. Cuando vos estás en modo ganar dejás el resto y te matás. Y yo este mes me voy a matar y mis compañeros también, y es lo que queremos transmitir al comando”.

El comando referido estará en el segundo tiempo de la elección en manos de un dirigente mujiquista, orgánico a la corriente Movimiento de Participación Popular (MPP, o MPepe, como gustan decir los militantes más cercanos a Mujica), el Intendente de Canelones Yamandú Orsi, que suena como la nueva conducción en esa línea del frente. El mujiquismo ganó ese lugar en la campaña porque fue por lejos la línea interna más votada en la última elección. Además del MPP también crecieron otros sectores instalados en el ala izquierda del Frente como el Partido Comunista. Esa nueva correlación de fuerzas domésticas del Frente Amplio fue rechazada en duros términos por el diario montevideano El País: “en este FA primarán las visiones más trasnochadas sesentistas, antliberales, anticapitalistas, estatistas y alineadas internacionalmente con las peores dictaduras, desde Cuba hasta Venezuela”.

La otra razón de la entronación de Yamandú Orsi como portavoz en el capítulo dos de la campaña nace como resultado de una lectura fina de los últimos comicios. Al parecer, el Frente hizo una mala elección en los departamentos del interior, ese declive fue más notorio aún en los distritos cercanos a la frontera con Brasil, donde el general Guido Manini Ríos, el Bolsonaro oriental, imantó una porción de una popularidad del mandatario brasileño que parecería derramar hacia el sur. Orsi es alcalde en una ciudad que, según Topolansky, es como la Entre Ríos de Argentina, en el sentido de resumir las cualidades demográficas y productivas más pronunciadas del interior rural uruguayo.

Además Yamandú Orsi posee un discurso más calmo, menos entreverado al de Mujica, y una llegada más efectiva a los sectores independientes. Esas cualidades fueron ponderadas incluso por el opositor medio uruguayo El Observador: “Orsi es una figura en ascenso y en las redes sociales siempre pondera las opiniones del otro, nunca cae en insultos ni en descalificaciones y con frecuencia acepta errores propios y hasta aciertos del otro. ¿Podrá Orsi cambiar el rumbo? Su tarea no parece fácil”.

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Emiliano Guido

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