Sergio Massa y Alberto Fernández confirmaron el acuerdo para establecer una coalición que enfrente al macrismo en las elecciones 2019 bajo el "Frente de Todos". De esa forma se vuelven a encontrar en una historia con varios idas y vueltas, pero siempre respetuosa.

La cercana relación entre Alberto y Sergio se remonta a muchos años atrás, cuando ambos formaron parte de las gestiones kirchneristas. Tanto es así que cuando el ahora candidato a la presidencia decidió renunciar a su puesto como jefe de Gabinete de Cristina Kirchner fue el tigrense quien lo sucedió en el cargo. Aquel 24 de julio de 2008, tras decir "sí, juro", Massa no tardó en elogiar a su antecesor: "Alberto es un hombre de bien y un gran dirigente político y sé que en los primeros días va a estar ayudándome".

Sin embargo, los caminos no tardaron en juntarse pocos años después en el Frente Renovador, donde el ex intendente le abrió las puertas a su colega de cara a las Elecciones 2013. Desde ese momento su vínculo se estrechó aún más, tanto que Alberto fue el encargado de dirigir la campaña presidencial de Massa en 2015.

Aunque los resultados no fueron los esperados y las perspectivas de ambos se bifurcaron: Massa volvió a insistir con su jugada personal en las Legislativas de 2017, esta vez en formato 1País con el apoyo de Margarita Stolbizer. Mientras que Alberto decidió potenciar a un reaparecido Florencio Randazzo y tender líneas hacia una unidad del arco opositor que quedó frustrada.

La nueva separación también fue en términos elogiosos, con agurios de "enorme futuro y presente importante" para Massa.

"En la medida que nosotros sigamos dividiendo la oposición en diferentes sectores, sin duda, eso favorece a Macri. Porque Macri, con pocos puntos, si divide a toda la oposición, puede llegar a ganar", alertaba Fernández por aquellos tiempos.

También presagiaba: "Yo no estoy rompiendo nada, estoy tratando de unir partes. Ojalá Sergio pueda en algún momento pensar como yo y pueda sumarse a algo, que entiendo que es imperioso, que es tratar de unir fuerzas".

Tras el paso en falso para ambos, Alberto sostuvo el camino hacia la unidad y reactivó la relación con su amiga Cristina, luego de 10 años de fuertes enfrentamientos. Ya como armador de la ex presidenta, intensificó esa postura en búsqueda de acercar partes,  

Cuando aún ni siquiera se imaginaba encabezar la fórmula presidencial, el ex jefe de Gabinete ya pensaba que "una opción para Cristina es una PASO contra Massa", a quien definía como "el único que puede colaborar y sumar a la unidad".

“Yo espero que pronto vuelvan a hablar. Yo hablo con Sergio y ella lo sabe. Cristina y Sergio son los únicos que tienen votos propios en el peronismo. Espero que cada uno haga su parte. Lo que también tienen que entender todos es el peso específico de Cristina. No se la puede tratar como nos tratamos entre nosotros, porque ella tiene lo que ninguno de nosotros tiene, el 80% del voto opositor”, afirmaba.

Si algo faltaba para acelerar a fondo en el camino a la unidad era el anuncio de CFK y la sorpresiva fórmula Fernández - Fernández. Sentado en la butaca del conductor, Alberto no paró de halagar y convocar al líder del Frente Renovador.

Los contactos y negociaciones informales fueron una constante en el último mes, pero ninguno de los dos descuidó el aspecto público. "La decisión es de Sergio. "Le hemos abierto todas las puertas para que venga y participe. Si quiere una PASO, que venga. La verdad es que yo tengo el íntimo deseo de que eso ocurra", confesaba Fernández.


Mientras el tigrense expresaba la necesidad de ampliar los horizontes de la alianza opositora, una posición que se consolidó con la venia del congreso del massismo. "Estoy para liderar, pero también estoy para empujar desde donde sea para reconstruir nuestra Patria", afirmó días atrás.

Y enfatizó: "Somos conscientes de que la mayoría no es suficiente, que hay que generar una nueva, grande y ganadora, hay que ampliar esta coalición opositora. Comparto que Argentina necesita una coalición amplia, diversa, generosa, que ponga las ideas y el programa de gobierno por encima de los nombres".

La respuesta del candidato kirchnerista fue rápida. "Siembre hemos tenido abierta las puertas para el espacio de Sergio Massa sabiendo que participan de la idea de un frente amplio opositor. En lo personal, todo el tiempo lo he hablado con Sergio y lo he inducido en la posibilidad de estar juntos", remarcó.

Sólo faltaba el cara a cara. Y algo de eso sucedió el pasado domingo en la pantalla de C5N, cuando los dos cruzaron un breve diálogo entre sonrisas y chicanas futboleras.

"Sergio, volvé a Buenos Aires, tomemos un café, y terminemos esto a ver como podemos avanzar. Comparto todo lo que decís, cada uno tiene que aportar desde su identidad. Nadie está sometiendo a nadie. Todo lo que decís yo lo comparto. Se que tenemos más puntos en comuna que disidencias", pidió Alberto.

Por su parte, el referente renovador respondió: "Mañana seguro estaremos por Buenos Aires y ojalá que podamos tomar un café y que podamos construir entre todos. Con los que faltan también y que creen que Argentina necesita una alternativa. Entre todos una alternativa que supere el fracaso de Macri".

No fue el lunes, ni tampoco el martes (donde se dio el cónclave entre Massa y Gioja, junto con otros dirigentes), pero sí el miércoles. Al filo del cierre de alianzas, los dos ex jefes de Gabinete de Cristina Kirchner reunificaron sus caminos para enfrentar la amenaza macrista.