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Ayer declaró el fiscal Juan Ignacio Bidone, que figura en la investigación que lleva adelante el juez Alejo Ramos Padilla como uno de los proveedores de información secreta al espía ilegal Marcelo D’Alessio. En una extensa declaración indagatoria dijo que fue engañado por D’Alessio, que se lo presentó un espía de la SIDE y lo asumió como tal y por eso le daba información de la cuál no sabía que se utilizaba luego para maniobras extorsivas, que D’Alessio hacía gala de sus vínculos con la Embajada de Estados Unidos, el fiscal Carlos Stornelli, Patricia Bullrich, Elisa Carrió y Paula Oliveto y que lo invitaron a una reunión de la que participaron el jefe de los espías Gustavo Arribas junto a la gobernadora María Eugenia Vidal y la ministra de Seguridad Bullrich en medio de la fuga de los condenados por el Triple Crimen de General Rodriguez, causa que investigó como fiscal.

Bidone, en su indagatoria, jugó un rol de fiscal serio pero ingenuo. Se trata del fiscal que tuvo a cargo parte importante de la investigación por el Triple Crimen de General Rodriguez. Hoy, dice: “estoy convencido que con esa investigación he molestado o he incomodado a algún sector de la Agencia Federal de Inteligencia y eso derivó en una clara infiltración que no advertí hasta que tomé conocimiento del presente caso”. Bidone se presentó como alguien “de pueblo”, confianzudo, y citó dos casos en los que esa característica lo hizo creer versiones equivocadas en casos en los que investigaba. En su relato, esto es lo que le pasó con el espía ilegal D’Alessio. “Yo siempre entendí que confiaba en un funcionario. Admito que en ese marco de confianza y de lo que yo entendía, era una colaboración mutua, le entregaba documentación sensible pero en absoluta ignorancia de que ello iba a ser utilizado con un fin distinto por el que yo se lo había otorgado”, contó Bidone. Esa información luego era utilizada por D’Alessio para sus maniobras extorsivas.

Al tratarse de una indagatoria el fiscal Bidone puede mentir. En su caso, como el de muchos de los que están pasando por el juzgado de Dolores, se lo considera lo que en la jerga judicial se cataloga como un hábil declarante. Bidone pidió tener unos apuntes para no equivocarse en detalles puntuales de la información y planteó que no contestaría preguntas del fiscal Juan Pablo Curi, con quien ya tuvo una larga negociación infructuosa para ser arrepentido.

Esa reunión

Bidone contó que a fines de 2015 una colega suya, Marcela Falabella, lo convocó a una reunión en una delegación de la Policía bonarense para tratar cuestiones vinculadas al Triple Crimen. El 27 de diciembre los hermanos Martín y Cristian Lanatta y Víctor Schillaci, condenados a prisión perpetua por los asesinatos de tres empresarios en General Rodríguez, se habían fugado de la cárcel de General Alvear. La reunión, según Bidone, fue 2 días después, el 29, en medio del revuelo que generaba la fuga cuya búsqueda infructuosa era transmitida en vivo por televisión.

Según su relato, Bidone no fue a la reunión porque estaba de vacaciones pero su colega Falabella le “comentó que en ese mismo lugar, además de la cúpula policial, tuvo oportunidad de conocer a la gobernadora que estaba allí presente, también a la ministra de seguridad Patricia Bullrich y creo que -también, no recuerdo si lo mencionó- el ministro Cristian Ritondo”. La gobernadora presente, se infiere, es María Eugenia Vidal. El relato de Bidone de lo que le contó Falabella siguió: “Pero a ella lo que más le llamó la atención fue la presencia de quien le fue presentado por la Dra. Bullrich como el Dr. Gustavo Arribas”, que le dijo que contara con la colaboración de la casa de los espías. Bidone contó que, a pesar de estar de vacaciones, envió información al ministro Ritondo “que constaba de aproximadamente 40 puntos que tenían que ver con domicilios, vehículos y/o personas vinculadas a los prófugos, que después tengo entendido que varios de ellos fueron objeto de allanamiento”. Acto seguido, Bidone aclaró: “Yo no era el fiscal de esa causa, pero de todas maneras presté la colaboración porque entendía que era de interés nacional por dar con estas personas con el convencimiento y conocimiento -además- de que una de estas personas a las que pretendían ir a buscar era a mi y a mi familia”. Según Bidone, a partir de esto le pidió a Ritondo que lo incluyera formalmente en la investigación, algo que efectivamente pasó. Volvió de sus vacaciones el 7 de enero. El 9, tras 13 días de fuga, los hermanos Lanatta y Schilacci fueron recapturados.

Según el relato de Bidone, la reunión entre Vidal, Bullrich, Arribas y, posiblemente, Ritondo tuvo eje la fuga de los condenados por el Triple Crimen. Con esto, de ser cierto, la información sobre la existencia de bases de la SIDE en la provincia de Buenos Aires que se conoció en las últimas semanas bajo el nombre de Proyecto AMBA toma otro carácter. Esta reunión, de haberse producido, indica que existe trabajo conjunto. La propia señora 8 de la SIDE, Silvia Majdalani, dijo ante la Bicameral de Inteligencia: “cuando se creó el AMBA fue una idea que surgió en conjunto con la provincia de Buenos Aires para hacer un mapa de los delitos complejos”. Su jefe, el señor 5 Arribas, ratificó que Vidal participó del armado de esa red de bases de espías en territorio bonaerense.

Tras esta secuencia, el fiscal Bidone contó que fue convocado a una reunión en la Agencia Federal de Inteligencia con Arribas y Majdalani, donde lo consultaron sobre temas vinculados al Triple Crimen. “Los puse al tanto de las situaciones que me pedían y ellos me dijeron que contara con la colaboración de la Agencia para esta investigación”, declaró Bidone. La aparición de D’Alessio, en el relato de Bidone, se da luego de esto: “En el mes de junio, sin yo haber llamado ni convocado a nadie, aparece el Sr. Rolando Barreiro diciendo que lo había enviado la Agencia para colaborar, hoy estoy convencido que su única intención era meterlo o introducirlo al Sr. Marcelo D’Alessio”. Barreiro, contó Bidone, también le introdujo a otro espía, Claudio Alvarez, vinculado al igual que D’Alessio el caso del despachante de aduanas Gabriel Traficante.

La mancha venenosa

Sobre su relación con D’Alessio, el fiscal Bidone expresó: “siempre fue de intercambio de información, convencido de que se trataba de un numerario de los servicios de inteligencia. Jamás le dí información pensando que podía o que iba a utilizarla con fines ilíctitos. Esa información siempre la pedí yo, desde mi persona y desde mi mail oficial. Me comunicaba con D’Alessio con mi teléfono oficial y solicitaba los reportes migratorios a través de la clave de la Fiscalía a mi cargo. Se perfectamente que todos esos datos son trazables, jamás hubiera puesto en juego mi función, mi trabajo y mi situación familiar de haberlo sabido”.

Bidone también dio su versión sobre distintos papeles que le dio a D’Alessio y que éste utilizó en distintas maniobras extorsivas. Sobre la información que le brindó a D’Alessio sobre Mario Cifuentes, el fiscal Bidone argumentó que tenía información de vínculos entre Cifuentes y su empresa OPS, con Martín Lanatta, uno de los condenados por el Triple Crimen, y que a partir de esos datos previos fue que accedió a pedir los datos del teléfono de Cifuentes. Respecto a información sobre el celular de Giselle Robles, ex abogada de Leonardo Fariña, el fiscal Bidone contó que D’Alessio se la pidió como vinculada al Triple Crimen y que pudo corroborar que ese celular de la abogada Robles se comunicó con Julio César Posse, miembro de la SIDE, y con una empresa llamada “Lode Integral Services SRL” de Sandra Traficante. Bidone contó situaciones similares con la información sobre el senador correntino Camau Espínola y el saltaño Alfredo Olmedo, en las cuales D’Alessio le pedía información porque spuestamente había datos que los vinculaban al Triple Crimen o casos de narcotráfico.

Mi única y absoluta equivocación fue compartir, primero la información con una persona que creí sinceramente que era un funcionario y, segundo, que no le iba a dar otra finalidad que la que yo le estaba dando”, insistió Bidone. “Reitero use mi clave, mi teléfono oficial, mi mail oficial”, repitió el fiscal para dar cuenta de que no se trataban de operaciones encubiertas sino que dejó rastro. En varias oportunidades Bidone mencionó que D’Alessio aprovechó su ego para generar empatía.