Cuando las lisonjas son grandes | Qué hay detrás de los elogios del FMI, el Banco Mundial y la OCDE

25 de marzo, 2018 | 06.00

El título de esta nota parafrasea el antiguo dicho de que cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía, pero en este caso no hay limosna alguna ni grande ni pequeña, sus receptores no son santos y mucho menos desconfían, se comportan como empleados de confianza y no del país –el nuestro- que formalmente representan sino de sus mandantes ubicados en las antípodas de los intereses nacionales.

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¿Quiénes son los aduladores?

El Banco Mundial, a través de su titular, dijo: Estoy entusiasmado en visitar la Argentina en este momento crucial de transformación económica.

Cristhine Lagarde, titular del FMI, manifestó: Fue un honor reunirme con Mauricio Macri. Lo felicité por las importantes reformas que su administración ha implementado; la que luego en el marco de la Reunión del G-20 agregara: Aplaudo las reformas implementadas por Mauricio Macri … para abordar los desbalances económicos y reintegrar a la Argentina al sistema financiero y monetario global.

Angel Gurría, titular de la OCDE, acompañaba similares halagos al entregar a Duvojne el Informe sobre Reformas de la Política Económica, donde se destaca la valentía para asumir el costo político de las medidas transformadoras adoptadas, aunque también –y a pesar- de indicar que los niveles de pobreza y desigualdad se mantienen altos, lo que contribuye, junto con la escasa calidad de la educación, a una baja movilidad social, igualmente resalta que debe darse prioridad a garantizar que se implementen en su totalidad las diversas iniciativas de reforma emprendidas recientemente. Con alusión a la reforma previsional e impositiva, pero también reclamando que la Argentina profundice la desregulación financiera, la apertura comercial y la flexibilización de la legislación laboral protectora del empleo.

A tono con las circunstancias Macri, exhibiéndose como el mejor alumno aspirante a la medalla al mérito de la extranjería, en el cierre del G-20 dijo: Los argentinos estamos transitando una nueva etapa que invita al entusiasmo. Hemos decidido integrarnos al mundo y emprender un camino de crecimiento con reformas graduales

¿Cuáles son las motivaciones de los elogios?

La pretensión de abrirnos al mundo y eliminar las barreras comerciales se verifica, justamente, cuando el conjunto de las Economías centrales se cierran sobre sí mismas con medidas protectorias de sus agentes productivos y en claro desmedro de los países emergentes.

Tan es así, que una frase siempre presente en los informes finales del G-20, alentando y promoviendo el libre comercio, por primera vez no aparece en la declaración de la Reunión de 2018.

Por primera vez, no aparece en la declaración del G20 una frase dedicada al libre comercio

El ajuste fiscal como la reducción del gasto social, que lejos está de pretender redireccionar recursos hacia actividades productivas, sino garantizar la capacidad de pago de la Argentina sin recurrir exclusivamente al endeudamiento externo que ha alcanzado márgenes sin precedentes en tan corto lapso y que no se ha volcado en inversión útil alguna, sino que en más de una 90% se ha destinado a la especulación financiera y a la consiguiente fuga de capitales.

Las reformas previsionales, con sus recientes medidas complementarias dirigidas al desfinanciamiento de la seguridad social, con el objetivo de abrir una nueva alternativa para sistemas privados de administración de fondos de pensiones y jubilaciones. Es decir, un mercado de capitales cautivo y en manos de los bancos y los sectores concentrados de la economía.

Las reformas laborales en ciernes, con anticipos flexibilizadores en los hechos y en diversas medidas paralegales, que se ha promovido con la destrucción de empleo estable y de calidad sustituyéndolo –y sólo parcialmente- con trabajo precario no registrado y monotributistas que exhiben la otra cara de la perversa política de empleo del Gobierno Nacional.

Muestras de la disciplina servil a los mandatos del FMI, en cuyo informe difundido a fines del 2017, plantea: Un mercado de trabajo más flexible: Argentina tiene instituciones y regulaciones laborales rígidas. Las presiones para que se modernice se han incrementado dadas las recientes reformas en Brasil que van a reducir sus costos laborales (…) Las negociaciones colectivas también son un tema. Tienen lugar a nivel sectorial y cubren al 70 por ciento de los trabajadores cuando sólo el 30 por ciento está sindicalizado.

Mal puede sostenerse rigidez de un régimen laboral que admite el despido libre, aunque indemnizado, y que regula una amplia gama de modalidades de contratación no permanentes a disposición de los empleadores, así como acepta un período de prueba para los contratos por tiempo indeterminado sin estabilidad propia.

La clave sin embargo que desnuda los reales propósitos de las recomendaciones de esos organismos internacionales, como siempre, está en la búsqueda de debilitar y de ser posible eliminar toda injerencia de los sindicatos. El modelo de representación gremial argentino provee una enorme capacidad de negociación y de conflicto, al extender su representatividad a afiliados y no afiliados, lo que explica que –como virtud y no anomalía- más allá de la tasa de sindicalización las conquistas que se logren se proyecten al universo total de trabajadores y que se privilegien los convenios sectoriales a los de empresa o unidades de convencionalidad aún menores que siempre deberá respetar aquellos pisos mínimos de derechos y condiciones de trabajo.

La memoria de los Pueblos

La Historia nos enseña sobre el Pasado, nos guía en el Presente y nos presagia el Futuro. Cuando se deja paso al olvido, honesta o interesadamente, es muy factible cometer similares errores y padecer nuevamente catástrofes que responden a similares matrices a las que otrora las provocaran.

“Pueblo que no sabe su historia es pueblo condenado a irrevocable muerte. Puede producir brillantes individualidades aisladas, rasgos de pasión de ingenio y hasta de género, y serán como relámpagos que acrecentará más y más la lobreguez de la noche.” (Marco Tulio Cicerón)

En el fin de semana de un nuevo aniversario de la feroz dictadura instaurada en marzo de 1976, indisolublemente ligada al genocidio impulsado por la asociación ilícita de las fuerzas armadas con sus mentores civiles ligados al Poder Económico, la consigna de Memoria, Verdad y Justicia ha traspasado su originario sentido.

Hoy encierra un concepto más amplio y básico para la construcción de un Estado Social de Derecho. Soslayar esa fundamental consigna, como directriz de las conductas de los ciudadanos y de la consiguiente exigencia que los Gobernantes respondan al reclamo que aquélla expresa, implica un alto riesgo de asistir pasivamente a la implementación de políticas que nos conduzcan, irremediablemente, a similares consecuencias de crisis económico-sociales y de disgregación nacional.

Los Pueblos que no quieren luchar por su libertad, merecen su esclavitud.

Hoy como ayer los bandos están claramente definidos: los que anhelan liberar a sus países y los que sirven a la causa imperialista (Juan Perón)

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