El 14 de agosto de 2006, un mes antes de su segunda desaparición, Jorge Julio López volvió a la Comisaría 5ta., uno de los tres centros clandestinos en los que había estado detenido y donde fue torturado durante la dictadura.

"Esto es como mi casa ya", se lo escucha bromear en un video registrado durante la recorrida por el lugar ubicado en Diagonal 74, entre 23 y 24, en la ciudad de La Plata.

Desde octubre de 1976 hasta junio de 1979, López pasó por el Pozo de Arana y las comisarías 8tva y la 5ta., tres de los 29 centros clandestinos que conformaron el Circuito Camps en La Plata. Según datos de la Asociación de ex Detenidos Desaparecidos se estimada que sólo por la Comisaría 5ta. pasaron 171 personas de las cuales 62 fueron desaparecidas o asesinadas.

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Durante su visita al lugar, acompañado por el presidente del Tribunal Oral Federal Nº 1, Carlos Rozanski, López aportó nombres de carceleros y compañeros de celda. También describió la crueldad de los represores: "Te ataban a un colchón, manos y pies. Te ponían una pinza acá en la que te dije (señala sus genitales) y en la punta del dedo o si no acá (señala su oreja derecha). Ahí está la marca, no se me fue más y no me la quiero sacar".

López recuerda, cómo lo hará cuando declare frente al Tribunal, que en la Comisaría 5ta, por orden directa de Etchecolatz, fue picaneado con corriente eléctrica: "Etchecolatz decía 'este hijo de puta se reía en Arana' porque allá no era corriente eléctrica, era batería y la bateria me hacía cosquillas. 'Ahora ponela directo desde la calle, vamos a matarlo al viejo este'".

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Al terminar la recorrida, un grupo de periodistas locales entrevistó a López. El albañil comenzó recordando algunas curiosidades de su detención: "Éramos como 12 o 13 detenidos. Acá sabía venir uno que pasaba Quiniela y los milicos todos se anotaban. Che, trajeron 13 pescados, jugale al 13. Esa vuelta salió el 13".

"Preguntaron qué hacia yo. Cano le dice 'López enseñaba a los chicos a jugar al fútbol' y el que lo torturaba decía 'no, este viejo les enseñaba con la metra, viejo hijo de puta. Pum, una patada me dio".

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Periodista: ¿Estuvo siempre vendado?

López: No, yo tenía un pulover. El cuello del pulóver me lo ataron con un alambre acá y las mangas las tenía atadas.

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