El asesinato de Facundo Ferreira en manos de la Policía de Tucumán conmocionó a la provincia norteña y a la sociedad en su conjunto. Una docente tucumana no contuvo la impotencia y escribió una carta para contar la situación que ve cotidianamente en las aulas, de chicos excluidos de un sistema para pocos. El relato de Mercedes Lizondo se hizo viral y deja en evidencia la situación de chicos como Facundo en el Norte argentino.

"Preceptor, no voy porque no tengo zapatillas", le dijo un alumno de nombre Sergio al preceptor de la escuela donde trabajaba Marcela. Así comienza su escrito la docente al señalar que las reiteradas ausencias del joven “es que no tiene zapatillas para ir a la escuela” y aclara: “No es una historia particular, los docentes tenemos las aulas llenas de ausencias”.

El disparador en Marcela para escribir lo que ve a diario fue el asesinato del chico de 11 años en manos de la policía de Manzur. “Cuando los diarios y las redes sociales se inundaron con la muerte de Facundo, me acordé de Sergio”, cuenta la docente.

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Asimismo, aclara que “hacer paralelismos de historias de vida es un tanto reduccionista, porque vacía la reflexión de los sueños y deseos subjetivos de cada pibe” pero advierte que “lo que se puede generalizar, son las condiciones de vida que atraviesan a los miles de niños y jóvenes que crecen entre la eterna exclusión de un sistema rancio, que nada tiene para ofrecerles más que la distribución de la miseria”.

“Camino entre los diarios, recorro las redes. Veo construir el enemigo, brindar por su muerte, saltear el dolor de las tripas reclamando el pan de cada día, el deseo muerto de los juguetes que se anhelan en las vidrieras. Pero también veo que se empiezan a cuestionar las raíces del entramado perverso en el que se define la vida (y la muerte) de millones de personas. Raíces que van tejiendo cada uno de los gobiernos de turno, mientras que las flores crecen sólo para unos pocos”, cuestiona la docente en otro fragmento en alusión a las mentiras que rondaron los medios hegemónicos de comunicación para justificar el crimen de Facundo.

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Y advierte: “Sí, existe el enemigo. No es Facundo, no es el que construyen los medios masivos de comunicación ni la rabia vomitada en las redes sociales. Hay responsables, con estómagos entrenados con criterios gourmet, con cuentas que terminarían con el llanto de todas las mamás y papás que veo a diario por falta de laburo, por sus pibes muertos por la droga o en manos del estado y su policía”.

Para finalizar, Marcela expresa con tristeza: “Te lloro Facundo. En estas líneas te doy mi palabra de dedicar cada día de mi vida a luchar para que todos nuestros Facundos tengan, finalmente, un mundo libre de miserias, lleno de colores y pelotas de caucho de las más lindas para que griten los goles más grandes del mundo”.