La entrega de los premios Martín Fierro de anoche estuvo cruzada de principio a fin por el reclamo de los y las artistas por aborto legal, seguro y gratuito: empezó con la cantante Lali Espósito flameando el pañuelo de la campaña luego de su presentación musical y terminó con la actriz Julieta Ortega con un brillante vestido verde recibiendo la estatuilla de oro por Un Gallo para Esculapio.

Sin embargo, una de las personas que ganó el máximo reconocimiento junto a Ortega decidió ir en contra de la marea verde que tiñó los premios: "A título personal, no en representación de Turner, yo digo sí a las dos vidas", sentenció Felipe de Stefani, vicepresidente y manager de la empresa Turner y pastor de una iglesia evangélica.

Pero no recibió el apoyo que esperaba. Luego de cerrar su discurso de agradecimiento con esa frase, el silencio inundó el salón. No lo aplaudió casi nadie: sólo se escucharon un par de aplausos, mientras la cámara enfocaba a Virginia Gallardo, sonriente.

De Stefani, además, se vio en clara desventaja sobre su postura ya que no sólo recibió la estatuilla junto a Ortega, sino que la misma fue entregada por los ganadores del año pasado por El Marginal: Juan Minujín, que se puso el pañuelo verde sobre el hombro, y Martina Guzmán, quien también lució un vestido verde por la legalización del aborto.

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