En las próximas horas se define quién será el presidente del país más importante del cono sur. Al igual que en el nuestro, todo indicaría que la elección se polarizará y la segunda vuelta será entre Fernando Haddad, el candidato del PT y el ultra-derechista, Jair Bolsonaro. La elección de uno o del otro implicaría diferentes proyectos de países pero además diferentes vínculos bilaterales con Argentina. Bolsonaro o Haddad, dos opciones bien distintas para ellos y nosotros.

La principal economía de América del Sur elige presidente. Se presentarán 13 candidatos pero las encuestas indican que Bolsonaro tiene una intención de votos del 32 por ciento, mientras que el elegido por Lula, Haddad, 23 por ciento. Quién gane gobernará Brasil a partir del 1 de enero de 2019.

“Es de suma importancia lo que pasa en Brasil porque es uno de los principales socios comerciales. De hecho es el principal socio- comercial en materia industrial para nuestro país”, indicó Esteban Actis, doctor en Relaciones Internacionales. Además destacó que pese a la reprimarización que experimenta nuestro país, todavía se conserva el comercio industrial con el país vecino.

“Si gana Bolsonaro en Brasil no generaría grandes turbulencias en el corto plazo pero si en el largo plazo dado que su proyecto en cuanto a las relaciones exteriores es de profundización del bilateralismo con Estados Unidos, Italia e Israel”, explicó Actis y añadió que en contraposición el proyecto de Haddad buscaría regresar a la región y apostar al Mercosur.

Según destacó el informe pre electoral de Directorio Legislativo, Bolsonaro se propone reducir en un 20% el volúmen de la deuda pública por medio de las privatizaciones y concesiones. Además planteó reducir el número de ministerios y establecer dos organismos en el área económica: el Banco Central y el Ministerio de Economía, que concentraría las funciones de los actuales Ministerios de Hacienda, Planificación e Industria y Comercio.

También, como se mencionaba anteriormente, buscará dar prioridad a los acuerdos bilaterales frente a pactos con grandes bloques, como Mercosur o la Unión Europea y reducir alícuotas de importación y barreras no arancelarias.

Por otro lado, Haddad promete revocar dos de las más importantes reformas llevadas a cabo por Temer: la reforma laboral y la Enmienda Constitucional 95 que establece un techo de gastos por 20 años para las inversiones del estado. También se propone suspender la privatización de empresas estratégicas para el desarrollo nacional.

Argentina y Brasil son las dos economías de mayor importancia del Mercosur, el accionar que tengan configura el accionar del resto de los países del bloque regional. “En la actualidad asistimos a una nueva etapa en la que los esfuerzos integracionistas de los últimos años parecen perder impulso frente a la lógica imperante que busca reposicionar a los acuerdos de libre comercio como principal estrategia de inserción internacional”, señaló Alejandra Racovschik, en América del Sur frente a un escenario de creciente des-integración.

De esta manera, este domingo se juega, el enfrentamiento entre un proyecto de país que sacó a 20 millones de la pobreza frente a otro que buscará perpetuar las diferencias sociales y el negocio para pocos. Pero además, se juega continuar con un proceso que comenzó en 2015 que favorece la apertura comercial unilateral o volver a reforzar los vínculos entre los países del cono sur para impulsar el desarrollo productivo de la región.