En un duro artículo, el diario New York Times cuestionó al proceso judicial contra el ex presidente Lula Da Silva y calificó a la crisis política en Brasilcomo el momento más duro de la democracia de aquel país desde la salida de la dictadura militar.

Escrita horas antes de conocerse el fallo que condenó por unanimidad a 12 años de prisión al líder del PT, por ser presuntamente el dueño de un tríplex en Guarujá (estado de San Pablo), el articulista Mark Weisbrot fue contundente: "La evidencia contra Lula está lejos de los estándares para ser tomada en serio en un sistema judicial como el de los EE.UU.".

Según el juez Moro, Lula habría recibido el tríplex de parte de la constructora OAS como retribución por algún favor que el ex Presidente le habría hecho a la compañía. El departamento no está a nombre de Lula, ni de su esposa fallecida, ni de ningún allegado, y tampoco hay pruebas de que Lula haya tomado posesión de hecho del inmueble en algún momento. Toda la causa se basa en una delación premiada de un ex directivo de OAS.

Según el prestigioso medio, el Estado de derecho está comprometido en Brasildesde 2016, cuando los partidos de derecha (algunos ex aliados del PT, como el PMDB) impulsaron un impeachment con pocas pruebas para destituir a Dilma Rousseff.

La causa contra Lula, agrega, "erosiona" la democracia brasileña ya que dificultaría su candidatura para octubre.