El exjefe del Ejército César Milani, preso por delitos de lesa humanidad, está en huelga de hambre después de que se frustrara su traslado a la unidad de Campo de Mayo, la guarnición que el gobierno de Mauricio Macri rehabilitó a fines de 2016 para alojar a la mayoría de los represores.

La defensa de Milani había planteado un habeas corpus mientras estaba detenido en el penal de Ezeiza, aduciendo que recibía hostigamiento por parte de los otros represores. Ese recurso fue aceptado por el juez federal de Lomas de Zamora, quien dispuso su traslado al Hospital Penitenciario Central de Ezeiza, de donde su defensora pidió que se sacara al militar de 63 años y se lo enviara a prisión domiciliaria.

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El jueves pasado, la sala II de la Cámara de Casación integrada por los jueces Ángela Ledesma, Gustavo Hornos y Alejandro Slokar rechazó el pedido de domiciliaria y ordenó al Servicio Penitenciario Federal (SPF) que trasladara a Milani a cualquier otro lugar donde no tuviera contacto con los otros reclusos de lesa humanidad. Esa misma noche se realizó el traslado al Complejo II de Marcos Paz, que ya no tenía represores en sus celdas antes de la llegada de Milani.

El viernes pasado hubo una audiencia preliminar para el juicio por los secuestros de Ramón y Pedro Olivera en 1977 – que está previsto que se inicie el 15 de noviembre – y Barbitta solicitó que se envíe a Milani a la Unidad 34 de Campo de Mayo, que está destinada a alojar a reclusos de lesa humanidad. El tribunal oral federal de La Rioja aceptó y le pidió al SPF que lo mudara, pero el organismo que depende del Ministerio de Justicia de la Nación advirtió la incongruencia: no se podía mandar a Milani a un lugar lleno de reclusos de lesa humanidad porque la misma Cámara de Casación lo había prohibido para evitar el hostigamiento que el exjefe del Ejército denunció que venía sufriendo.

“La defensa quiere mandarlo a Campo de Mayo para que continúen los hostigamientos y poder pedir la domiciliaria”, denunció Viviana Reinoso, abogada de Ramón Olivera, en diálogo con El Destape.

Desde el Servicio Penitenciario confirmaron a este medio que Milani arrancó la huelga de hambre tras ser notificado que el tribunal de La Rioja había rectificado su decisión de mandarlo a Campo de Mayo. La notificación llegó el miércoles último y desde entonces se resiste a ingerir alimentos. El SPF está aplicando el protocolo para estos casos, mientras la defensa de Milani prepara un recurso para pedirle al tribunal de La Rioja que revea su marcha atrás.

Milani está preso desde febrero del año pasado después de que se presentara a prestar declaración indagatoria por los secuestros de los Olivera en La Rioja. Pedro fue secuestrado de su casa en la madrugada del 12 de marzo de 1977. Lo liberaron moribundo a los pocos días. A su hijo Ramón se lo llevaron el 14 de ese mismo mes desde su lugar de trabajo. Ramón Olivera denunció a Milani como la persona que se llevó a su padre y que lo trasladó a él mismo por primera vez en 1979 cuando estaba detenido en la Unidad 9 de La Plata. El procesamiento de Milani recién llegó el año pasado. El exmilitar que dirigió el Ejército entre 2013 y 2015 también está procesado por la desaparición del conscripto Alberto Agapito Ledo, ocurrida en 1976 en Tucumán. Milani también espera el juicio por enriquecimiento ilícito, cargo por el cual fue procesado por el juez federal Daniel Rafecas.